Chorro y caradura: Netanyahu acusado por la policía se niega a renunciar

La policía israelí pide procesar a Benjamin Netanyahu por corrupción

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un discurso oficial. MAXIM SHEMETOVREUTERS

Los investigadores aconsejan al fiscal general que lleve a juicio a Netanyahu por soborno en dos casos

Tras dos años al frente de una investigación sobre supuestos casos de corrupción adornada con filtraciones, intrigas y acusaciones, la policía israelí recomienda el procesamiento del primer ministro Benjamin Netanyahu. El fiscal general y asesor legal del Gobierno, Avijai Mandelblit, deberá decidir en los próximos meses si abraza las conclusiones de los investigadores que señalan el delito de soborno en dos casos muy diferentes. En sus manos, el futuro de Bibi.

Ante las duras críticas de la oposición y el temor en su coalición de que el proceso derive gradualmente en adelanto electoral, Netanyahu denuncia que es víctima de “una caza de brujas” y proclama una y otra vez su famoso alegato de inocencia que ha convertido en eslogan: “No pasará nada porque no hay nada”.

La ley israelí establece que las recomendaciones policiales y la inculpación sobre asuntos de corrupción no le obligan a dimitir. Sólo una condena judicial tal y como han recordado varios diputados del Likud poco después del dramático anuncio en prime time. De hecho, hace 21 años la policía israelí aconsejó también el procesamiento por corrupción al entonces primer ministro. El fiscal general Eliakim Rubinstein decidió cerrar el caso por “falta de sólidas pruebas” y se limitó a una reprimenda pública. Se trataba de Benjamin Netanyahu. El dirigente más astuto de la política israelí en las últimas décadas. Un animal político con agudo instinto de supervivencia que buscará trasladar el duro resumen policial al campo ideológico, la batalla entre izquierda y derecha y la rentable denuncia contra los medios de comunicación.

Netanyahu rechaza las acusaciones

Tras interrogar a 80 testimonios, la unidad de anticorrupción ‘Lahav 433’ denuncia que Netanyahu cometió un delito de abuso de confianza y recibió sobornos en el ‘Caso 1000’ y ‘Caso 2000’. El primero se centra en el suministro de regalos (puros, alcohol y joyas) con un valor acumulado en una década de un millón de shékels (alrededor de 230.000 euros) recibidos por Netanyahu y su esposa Sara del productor de Hollywood Arnon Milchan y del empresario australiano y ex pareja de Mariah Carey James Packer.

Netanyahu replicó que la ley permite recibir regalos de amigos pero la policía considera que era una “relación de soborno”, concluyendo que promovió la ‘Ley Milchan’ para proporcionar importantes rebajas fiscales a ex israelíes que viven desde hace décadas en el extranjero. Como Milchan, al que la Policía exige también su imputación.

“La compra del champán no se hacía a instancias de Milchan o Packer sino de los Netanyahu. Sara pedía botellas, seis o doce botellas de champán. Bibi pedía puros y conocía las cantidades de champán que su mujer recibía”, dijo la ayudante de los empresarios, según una filtración, hace meses.

‘Caso 2000’ se refiere a las conversaciones mantenidas en secreto a finales del 2014 con el propietario de dos poderosos medios (diario ‘Yediot Ajaronot’ y web ‘Ynet’) Arnon Mozes. Ante el auge del diario gratuito y favorable a Netanyahu ‘Israel Hayom’, los ingresos de Mozes descendieron de forma vertiginosa. A cambio de una mejora en el agresivo trato de los medios de Mozes, Netanyahu limitaría la difusión de ‘Israel Hayom’. El trato no fructificó, pero la Policía se hizo con la grabación de sus encuentros.

“He dedicado toda mi vida a garantizar el futuro y seguridad de Israel. Yo no trabajo para puros de un amigo o un trato favorable periodístico, sino para vosotros”, reaccionó Netanyahu en un dramático mensaje televisivo en el que no sólo reivindicó su inocencia sino que se mostró convencido de volver a ganar en los comicios previstos para el 2019.

“Mi Gobierno acabará sus días para que Israel siga siendo potencia económica y tecnológica”, concluyó, denunciando “ataques incesantes en los últimos 20 años” y expresando su convencimiento de que el fiscal general revelará que la recomendación policial es “totalmente infundada”.

Netanyahu ha señalado que “una sombra se eleva sobre las recomendaciones”denunciando “15 investigaciones y pruebas policiales abiertas por presiones enormes en los últimos 20 años para echarme del poder”.

La policía, que acusa también a Netanyahu de fraude y “actuar contra los intereses del Estado”, ha revelado que su ex ministro de Finanzas y líder del partido centrista, Yair Lapid, es uno de los testigos más importantes del “Caso 1000” que parece ser el más proclive a convertirse en cargo judicial. De ahí que Lapìd, la mayor amenaza electoral de Netanyahu según los sondeos, sea ahora el principal blanco de los dirigentes del Likud. Si hay juicio, el tribunal sería el escenario de un cara a cara entre el jefe de Gobierno y su principal alternativa.

En la oposición piden a Netanyahu que permita a otro miembro del Gobierno ser primer ministro hasta la resolución de su caso. Pero el anuncio de la Policía no le obligará a hacer las maletas en la residencia oficial en la Calle Balfour de Jerusalén. Eso sí, la recomendación policial, más grave de lo esperado, es un terremoto con efectos imprevisibles en la opinión pública y en la Knésset (Parlamento). Su predecesor Ehud Olmert dimitió hace una década porque sus socios de Gobierno Ehud Barak y Tzipi Livni así lo exigieron. La presión dentro y fuera del ejecutivo ambiental le obligó a dimitir siendo juzgado, condenado y enviado a la cárcel por recibir un soborno de 60.000 shékels (14.000 euros).

En este sentido, Netanyahu puede respirar tranquilo ya que en estos momentos ningún partido de su coalición está interesado en el adelanto de las elecciones previstas para el 2019. También porque hoy en día otros dos ministros están bajo investigación por supuesta corrupción.

Otro motivo para el alivio de Netanyahu es que no es sospechoso en el “Caso 3000”. Se trata de la adquisición de poderosos submarinos alemanes que podrían hundir a sus dos principales hombres de confianza, David Shimron e Isaac Moljo.

En un acto ante entusiasmados seguidores del Likud hace dos meses, Netanyahu ya preparaba el terreno para reducir el golpe mediático y político de una noche como la de este martes: “Publicarán recomendaciones y ¿qué? El 60% de éstas se queda en nada”. Como decía un diputado del Likud horas después del anuncio, “a más ataques de la prensa, más votos sacará Bibi”.

La previsión es que Mandelblit será fiel a su conocido ritmo pausado y precavido en todo lo que respecta a las investigaciones de Netanyahu. Una patata caliente que la policía acaba de regalarle con dos casos que provocan pasiones en la clase política, periodística y jurídica.

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