Parashá de la Semana. Simjat Torá. La alegría de la Torá se efectúa ésta festividad tras leer el último Pasuk de Devarím de la Torá y comenzamos a leer de nuevo por el principio Bereshit.

POR: Goal

El génesis de la justicia

parasha-bereshit-2

Por Rabino Jonathan Sacks

Hay palabras que cambian el mundo, pero ninguna más que estas dos frases que aparecen en el primer capítulo de la Torá:

Entonces Di-s dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre todos los animales salvajes, y sobre toda criatura que se arrastre sobre la tierra”. Creó, pues, Di-s al hombre a imagen suya, a imagen de Di-s los creó; varón y hembra los creó.

La idea aquí descrita es quizás la más transformadora en toda la historia del pensamiento político y moral. Es la base de la civilización occidental, con su extraordinario énfasis en el individuo y en la igualdad. Subyace en las palabras de Thomas Jefferson en la Declaración de la independencia estadounidense: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados como iguales [y fueron] dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables […]”. Estas verdades son todo menos evidentes por sí mismas. Hubieran sido consideradas absurdas por Platón, quien sostenía que la sociedad debía basarse en el mito de que los humanos se dividen en personas de oro, de plata y de bronce, y de que es esto lo que determina su estatus en la sociedad. Aristóteles creía que algunos nacían para gobernar y otros para ser gobernados.

Las declaraciones revolucionarias no hacen su magia de la noche a la mañana. Como explicó el Rambam en la Guía de los perplejos, a la gente le lleva mucho tiempo cambiar. La Torá funciona entre medio del tiempo. No abolió la esclavitud, pero puso en marcha una serie de procesos (el más notable es Shabat, momento en el que se suspenden todas las jerarquías de poder y los esclavos tienen un día de libertad a la semana) que estaban destinados a llevar a su abolición con el paso del tiempo. La gente tarda en entender lo que implican las ideas. Thomas Jefferson, el campeón de la igualdad, tenía sus propios esclavos. La esclavitud no se abolió en los Estados Unidos hasta la década de 1860, y no sin una guerra civil. Como señaló Abraham Lincoln, tanto los defensores de la esclavitud como sus críticos citan la Biblia para defender su causa. Pero en algún momento la gente cambia, y lo hace por el poder de las ideas que se plantaron mucho tiempo atrás en la mentalidad occidental.

¿Qué es lo que se dice exactamente en el primer capítulo de la Torá? Lo primero que hay que notar es que no es una declaración aislada, un dato sin contexto. De hecho, es algo polémico, una protesta contra ciertas formas de entender el universo. En todos los mitos antiguos, el mundo se explicaba en términos de batallas entre los dioses en su lucha por la dominación. La Torá desestima esta manera de pensar. Di-s habla y el universo toma forma. Esto, según Max Weber, el gran sociólogo del siglo XIX, fue el final del mito y el nacimiento del racionalismo occidental.

Más importante aún, creó una nueva manera de pensar el universo. Tanto para el antiguo mundo del mito como para el mundo moderno de la ciencia, es central la idea de poder, de fuerza, de energía. Eso es lo que falta en el Génesis 1. Di-s dice: “Que haya”, y hay. No dice nada sobre el poder, la resistencia, la conquista o el juego de fuerzas. En lugar de eso, la palabra clave de la historia, que aparece siete veces, es inesperada. Es la palabra tov: bueno. clara de lo que se espera que seamos. semejanza de Di-sada en el principio de que lo correcto es lo soberano. Todos derivan en

Tov es una palabra moral. En Génesis 1, la Torá nos dice algo radical. La realidad de la que la Torá es guía (la misma palabra “Torá” significa ‘guía’, ‘instrucción’, ‘ley’) es moral y ética. La pregunta que el Génesis busca responder no es “¿cómo comenzó el universo?”, sino “entonces, ¿cómo debemos vivir?”. Este es el cambio de paradigma más significativo de la Torá. El universo que Di-s hizo y que nosotros habitamos no tiene que ver con el poder o la dominación, sino con tov y de ra, con lo bueno y lo malvado.1 Por primera vez, la religión se convirtió en algo ético. A Di-s le importa la justicia, la compasión, la lealtad, el amor, la amabilidad, la dignidad del individuo y la santidad de la vida.

Este mismo principio de que Génesis 1 es polémico, parte de una discusión con un trasfondo, es esencial para entender la idea de que Di-s creó a la humanidad “a su imagen y semejanza”. Estas palabras deben haberles resultado familiares a los primeros lectores de la Torá. Las conocían bien. Eran comunes entre las primeras civilizaciones, la Mesopotamia y el antiguo Egipto. Se decía que algunas personas eran a la imagen de Di-s. Eran los reyes de las ciudades-estado de la Mesopotamia y los faraones de Egipto. Nada podría haber sido más radical que decir que no sólo los reyes y los gobernadores eran a la imagen de Di-s. Que todos lo somos. Incluso hoy la idea es desafiante: cuánto más en una época de gobernadores absolutos con poder absoluto.

Entonces entendemos que Génesis 1:26-27 no es tanto una afirmación metafísica sobre la naturaleza del ser humano como es una protesta política contra la base misma de las sociedades jerárquicas basadas en clases o en castas de los tiempos antiguos o modernos. Eso es lo que la convierte en la idea más incendiaria de la Torá. En cierto sentido fundamental, somos todos iguales en dignidad y en valor, porque todos fuimos hechos a imagen de Di-s, sin importar nuestro color, cultura o credo.

Más adelante en la Torá aparece una idea similar en relación con el pueblo judío, cuando Di-s los invitó a convertirse en un reino de sacerdotes y en un pueblo sagrado. Todos los pueblos del mundo antiguo habían tenido sacerdotes, pero ninguno era “un reino de sacerdotes”. Todas las religiones tienen individuos sagrados, pero ninguna decía ser un pueblo del cual todos sus individuos fueran sagrados. Esto también tomó tiempo en materializarse. Durante toda la era bíblica hubo jerarquías. Había sacerdotes, había una élite sagrada. Pero luego de la destrucción del Segundo Templo, cada rezo se convirtió en un sacrificio, cada oficiante de plegarias, en un sacerdote, y cada sinagoga, en un fragmento del Templo. Justo debajo de la superficie de la Torá, funciona un igualitarismo profundo, y los rabinos lo sabían y lo vivían.

Hay una segunda idea contenida en la frase “y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo […]”. Nótese que no se sugiere que se tenga el derecho a dominar a otro ser humano. En El paraíso perdido clara de lo que se espera que seamos. semejanza de Di-sada en el principio de que lo correcto es lo soberano. Todos derivan en , Milton, como en el Midrash, dice que este fue el pecado de Nimrod, el primer gran gobernador de Asiria y por lo tanto el constructor de la Torre de Babel (ver Gen. 10:8-11). Milton escribe que cuando a Adam le dijeron que Nimrod “se arrojaría un dominio no merecido”, se horrorizó:

¡Hijo execrable! ¡Aspirar a elevarse

sobre sus hermanos, atribuyéndose

una autoridad usurpada, que no le ha sido concedida por Di-s!

El Eterno nos ha otorgado tan sólo dominio absoluto

sobre las bestias, los peces y las aves;

este derecho tenemos, debido a su bondad;

pero no ha hecho al hombre señor sobre los hombres,

sino que reservándose este título para sí,

ha dejado a la humanidad libre de toda servidumbre humana. (El paraíso perdido, Libro XII: 64-71).

En ese momento era impensable cuestionar el derecho de los humanos a gobernar sobre otros humanos sin su consentimiento. Todas las sociedades avanzadas eran así. ¿Cómo podría ser de otra manera? ¿No era esta la estructura del universo? ¿No era el Sol el que gobernaba el día? ¿No era la Luna la que gobernaba la noche? ¿No había en el mismo cielo una jerarquía de dioses? Ya hay aquí implícita una profunda ambivalencia que la Torá terminaría por mostrar con relación a la misma institución de la realeza, el gobierno del “hombre sobre los hombres”.

La tercera implicación descansa en la paradoja pura de Di-s, que dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. A veces olvidamos, al leer estas palabras, que en el judaísmo Di-s no tiene imagen ni semejanza. Hacer una imagen de Di-s es transgredir el segundo de los Diez Mandamientos y ser culpable de idolatría. Moshé puso allí el énfasis en la revelación del Sinaí: “a excepción de oír la voz, ninguna figura han visto”.

Di-s no tiene imagen porque no es físico. Trasciende el universo de lo físico porque él lo creó. Por lo tanto, él es libre, libre de las leyes de la materia. Eso es lo que Di-s quiere decir cuando le dice a Moshé que su nombre es “seré el que seré”, y luego, cuando, después del pecado del becerro de oro, le dice “tendré piedad con quién tendré piedad”. Di-s es libre, y al hacernos a su imagen, también nos dio el poder de serlo.

Esto, como la Torá lo deja claro, fue el regalo más fatídico de Di-s. Cuando se les dio libertad, los humanos no supieron usarla. Adam y Javá desobedecieron la orden de Di-s. Cain mató a Ebel. Al final de la parashá nos encontramos a nosotros mismos en el mundo ante el Diluvio, tan lleno de violencia que Di-s se arrepintió de haber creado la humanidad. Este es el drama central del Tanaj y del propio judaísmo. ¿Vamos a usar nuestra libertad para respetar el orden o para el caos? ¿Vamos a honrar o a deshonrar la imagen de Di-s que vive dentro del corazón y de la mente humana?

Estas no son sólo preguntas antiguas. Están tan vivas hoy como lo estuvieron en el pasado. La pregunta que hacen los pensadores serios, desde que Nietzsche argumentó en favor de abandonar tanto a Di-s como a la ética judeo-cristiana es si la justicia, los derechos humanos y la dignidad incondicional del ser humano son capaces de sobrevivir solos en un mundo secular. El mismo Nietzsche pensaba que no.

En 2008, el filósofo de Yale Nicholas Woltersdorff publicó un trabajo magistral en el que sostenía que nuestra concepción occidental de justicia se apoya sobre la creencia de que “todos nosotros tenemos el mismo gran valor: el valor de haber sido hechos a imagen de Di-s y de ser amados por él, nuestro redentor”. Insiste en que no hay racionalidad secular en la que se pueda construir un marco de justicia semejante. Eso es con seguridad lo que John F. Kennedy quiso decir en su discurso de asunción cuando habló de “las creencias revolucionarias por las que pelearon nuestros antecesores”, que “los derechos del hombre no vienen de la generosidad del estado sino de la mano de Di-s”.

Las ideas trascendentales hicieron de Occidente lo que es: los derechos humanos, la abolición de la esclavitud, que todos valgamos lo mismo y la justicia basada en el principio de que la ley es soberana sobre el poder. Todos derivan, en última instancia, de la afirmación que aparece en el primer capítulo de la Torá que dice que fuimos hechos a imagen y semejanza de Di-s. Ningún otro texto ha tenido una influencia mayor en el pensamiento moral, ni ninguna otra civilización ha tenido jamás una visión más clara de lo que se espera que seamos.

Resumen de la Parashá Bereshit-Génesis 1:1-6:8

Di-s crea el mundo en seis días. En el primero crea la luz y la oscuridad. En el segundo forma los cielos, dividiendo entre las “aguas superiores” y las “aguas inferiores”. En el tercero establece los límites de la tierra y el mar y llama a surgir a los árboles y los pastos de la tierra. En el cuarto día fija la posición del sol, la luna y las estrellas como señales para calcular el tiempo y como luminarias para la tierra. Los peces, aves y reptiles son creados en el quinto día; animales terrestres, y luego el ser humano en el sexto. Di-s termina Su trabajo en el séptimo día, y lo santifica como un día de descanso.

Di-s forma el ser humano del polvo de la tierra y sopla dentro de sus fosas nasales “un alma viviente”. Originalmente el hombre es una sola persona; pero decidiendo que “no es bueno que el hombre esté solo”, Di-s toma un “lado” del hombre, lo transforma en una mujer y los casa a uno con el otro.

Adam y Javá son puestos en el Gan Edén y son mandados a no comer del “Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal”. La serpiente persuade a Javá de violar el mandato, y ella comparte el fruto prohibido con su marido. Debido a su pecado, Di-s decreta que el hombre experimentará la muerte, retornando al suelo de donde fue formado; y que toda ganancia vendrá solamente a través de duro esfuerzo y dificultades. El hombre es echado del Jardín.

Javá tiene dos hijos, Caín y Hevel. Caín discute con Hevel, lo asesina y se vuelve nómada. Adam tiene un tercer hijo, Shet, cuyo descendiente en la décima generación, Noaj, es el único hombre justo en un mundo corrupto.

Lectura de la Parashá completa. Torá de Bereishit 1:1-6:8

Parshat Bereshit
Shabat, 27 Tishrei, 5777
29 Octubre, 2016

Primera sección

Bereshit-Génesis Capítulo 1

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. אבְּרֵאשִׁ֖ית בָּרָ֣א אֱלֹהִ֑ים אֵ֥ת הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ:
La tierra estaba sin forma y vacía, con oscuridad sobre la faz de las profundidades, pero el espíritu de Dios se movía sobre la superficie del agua. בוְהָאָ֗רֶץ הָֽיְתָ֥ה תֹ֨הוּ֙ וָבֹ֔הוּ וְח֖שֶׁךְ עַל־פְּנֵ֣י תְה֑וֹם וְר֣וּחַ אֱלֹהִ֔ים מְרַחֶ֖פֶת עַל־פְּנֵ֥י הַמָּֽיִם:
Dijo Dios: “Haya luz”, y la luz cobró existencia. גוַיֹּ֥אמֶר אֱלֹהִ֖ים יְהִי־א֑וֹר וַֽיְהִי־אֽוֹר:
Dios vio que la luz era buena, y Dios dividió entre la luz y la oscuridad. דוַיַּ֧רְא אֱלֹהִ֛ים אֶת־הָא֖וֹר כִּי־ט֑וֹב וַיַּבְדֵּ֣ל אֱלֹהִ֔ים בֵּ֥ין הָא֖וֹר וּבֵ֥ין הַחֽשֶׁךְ:
Dios llamó a la luz “Día”, y a la oscuridad llamó “Noche”. Fue la tarde y fue la mañana, un día. הוַיִּקְרָ֨א אֱלֹהִ֤ים | לָאוֹר֙ י֔וֹם וְלַח֖שֶׁךְ קָ֣רָא לָ֑יְלָה וַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם אֶחָֽד:
Dijo Dios: “Haya un firmamento en medio del agua, y divida entre agua y agua”. ווַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֔ים יְהִ֥י רָקִ֖יעַ בְּת֣וֹךְ הַמָּ֑יִם וִיהִ֣י מַבְדִּ֔יל בֵּ֥ין מַ֖יִם לָמָֽיִם:
Dios [de este modo] hizo el firmamento, y éste separó el agua debajo del firmamento del agua arriba del firmamento. Permaneció de ese modo. זוַיַּ֣עַשׂ אֱלֹהִים֘ אֶת־הָֽרָקִיעַ֒ וַיַּבְדֵּ֗ל בֵּ֤ין הַמַּ֨יִם֙ אֲשֶׁר֙ מִתַּ֣חַת לָֽרָקִ֔יעַ וּבֵ֣ין הַמַּ֔יִם אֲשֶׁ֖ר מֵעַ֣ל לָֽרָקִ֑יעַ וַֽיְהִי־כֵֽן:
Dios llamó al firmamento “Cielo”. Fue la tarde y fue la mañana, un segundo día. חוַיִּקְרָ֧א אֱלֹהִ֛ים לָֽרָקִ֖יעַ שָׁמָ֑יִם וַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם שֵׁנִֽי:
Dijo Dios: “Júntense las aguas debajo del cielo en un lugar, y véase suelo seco”. Aconteció. טוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֗ים יִקָּו֨וּ הַמַּ֜יִם מִתַּ֤חַת הַשָּׁמַ֨יִם֙ אֶל־מָק֣וֹם אֶחָ֔ד וְתֵֽרָאֶ֖ה הַיַּבָּשָׁ֑ה וַֽיְהִי־כֵֽן:
10 Dios llamó al suelo seco “Tierra”, y a las acumulaciones de agua llamó “Mares”. Dios vio que era bueno. יוַיִּקְרָ֨א אֱלֹהִ֤ים | לַיַּבָּשָׁה֙ אֶ֔רֶץ וּלְמִקְוֵ֥ה הַמַּ֖יִם קָרָ֣א יַמִּ֑ים וַיַּ֥רְא אֱלֹהִ֖ים כִּי־טֽוֹב:
11 Dijo Dios: “Dé la tierra vegetación. Plantas que den semilla y árboles frutales que produzcan sus propias clases de frutos con semillas estén sobre la tierra”. Aconteció. יאוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֗ים תַּדְשֵׁ֤א הָאָ֨רֶץ֙ דֶּ֗שֶׁא עֵ֚שֶׂב מַזְרִ֣יעַ זֶ֔רַע עֵ֣ץ פְּרִ֞י עֹ֤שֶׂה פְּרִי֙ לְמִינ֔וֹ אֲשֶׁ֥ר זַרְעוֹ־ב֖וֹ עַל־הָאָ֑רֶץ וַֽיְהִי־כֵֽן:
12 La tierra dio vegetación, plantas que producían sus propias clases de semillas, y árboles que producían frutos que contenían sus propias clases de semillas. Dios vio que era bueno. יבוַתּוֹצֵ֨א הָאָ֜רֶץ דֶּשֶׁא עֵ֣שֶׂב מַזְרִ֤יעַ זֶ֨רַע֙ לְמִינֵ֔הוּ וְעֵ֧ץ עֹֽשֶׂה־פְּרִ֛י אֲשֶׁ֥ר זַרְעוֹ־ב֖וֹ לְמִינֵ֑הוּ וַיַּ֥רְא אֱלֹהִ֖ים כִּי־טֽוֹב:
13 Fue la tarde y fue la mañana, un tercer día. יגוַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם שְׁלִישִֽׁי:
14 Dijo Dios: “Haya luminarias en el firmamento celestial para dividir entre el día y la noche. Sirvan como pronósticos [y determinen] las festividades, días y años. ידוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֗ים יְהִ֤י מְאֹרֹת֙ בִּרְקִ֣יעַ הַשָּׁמַ֔יִם לְהַבְדִּ֕יל בֵּ֥ין הַיּ֖וֹם וּבֵ֣ין הַלָּ֑יְלָה וְהָי֤וּ לְאֹתֹת֙ וּלְמ֣וֹעֲדִ֔ים וּלְיָמִ֖ים וְשָׁנִֽים:
15 Sean luminarias en el firmamento celestial, para brillar sobre la tierra”. Aconteció. טווְהָי֤וּ לִמְאוֹרֹת֙ בִּרְקִ֣יעַ הַשָּׁמַ֔יִם לְהָאִ֖יר עַל־הָאָ֑רֶץ וַֽיְהִי־כֵֽן:
16 Dios [de este modo] hizo las dos grandes luminarias, la luminaria mayor para regir el día y la luminaria menor para regir la noche. [Él hizo también] las estrellas. טזוַיַּ֣עַשׂ אֱלֹהִ֔ים אֶת־שְׁנֵ֥י הַמְּאֹרֹ֖ת הַגְּדֹלִ֑ים אֶת־הַמָּא֤וֹר הַגָּדֹל֙ לְמֶמְשֶׁ֣לֶת הַיּ֔וֹם וְאֶת־הַמָּא֤וֹר הַקָּטֹן֙ לְמֶמְשֶׁ֣לֶת הַלַּ֔יְלָה וְאֵ֖ת הַכּֽוֹכָבִֽים:
17 Dios las puso en el firmamento celestial para brillar sobre la tierra, יזוַיִּתֵּ֥ן אֹתָ֛ם אֱלֹהִ֖ים בִּרְקִ֣יעַ הַשָּׁמָ֑יִם לְהָאִ֖יר עַל־הָאָֽרֶץ:
18 para regir durante el día y durante la noche, y para dividir entre la luz y la oscuridad. Dios vio que era bueno. יחוְלִמְשֹׁל֙ בַּיּ֣וֹם וּבַלַּ֔יְלָה וּֽלֲהַבְדִּ֔יל בֵּ֥ין הָא֖וֹר וּבֵ֣ין הַח֑שֶׁךְ וַיַּ֥רְא אֱלֹהִ֖ים כִּי־טֽוֹב:
19 Fue la tarde y fue la mañana, un cuarto día. יטוַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם רְבִיעִֽי:
20 Dijo Dios: “Abunde el agua en multitudes de criaturas vivientes. Vuelen criaturas voladoras encima de la tierra, sobre la faz del firmamento celestial”. כוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֔ים יִשְׁרְצ֣וּ הַמַּ֔יִם שֶׁ֖רֶץ נֶ֣פֶשׁ חַיָּ֑ה וְעוֹף֙ יְעוֹפֵ֣ף עַל־הָאָ֔רֶץ עַל־פְּנֵ֖י רְקִ֥יעַ הַשָּׁמָֽיִם:
21 Dios [de este modo] creó los grandes monstruos marinos, junto con toda especie particular de cosa viviente que se arrastra, de las que las aguas abundaron, y toda especie particular de criatura voladora alada. Dios vio que era bueno. כאוַיִּבְרָ֣א אֱלֹהִ֔ים אֶת־הַתַּנִּינִ֖ם הַגְּדֹלִ֑ים וְאֵ֣ת כָּל־נֶ֣פֶשׁ הַֽחַיָּ֣ה | הָֽרֹמֶ֡שֶׂת אֲשֶׁר֩ שָֽׁרְצ֨וּ הַמַּ֜יִם לְמִֽינֵהֶ֗ם וְאֵ֨ת כָּל־ע֤וֹף כָּנָף֙ לְמִינֵ֔הוּ וַיַּ֥רְא אֱלֹהִ֖ים כִּי־טֽוֹב:
22 Dios los bendijo diciendo: “Sean fructíferos y lleguen a ser muchos, y llenen las aguas de los mares. Que las criaturas voladoras se multipliquen sobre la tierra”. כבוַיְבָ֧רֶךְ אֹתָ֛ם אֱלֹהִ֖ים לֵאמֹ֑ר פְּר֣וּ וּרְב֗וּ וּמִלְא֤וּ אֶת־הַמַּ֨יִם֙ בַּיַּמִּ֔ים וְהָע֖וֹף יִ֥רֶב בָּאָֽרֶץ:
23 Fue la tarde y fue la mañana, un quinto día. כגוַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם חֲמִישִֽׁי:
24 Dijo Dios: “Produzca la tierra especies particulares de criaturas vivientes, especies particulares de ganado, animales de suelo y bestias de la tierra”. Aconteció. כדוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֗ים תּוֹצֵ֨א הָאָ֜רֶץ נֶ֤פֶשׁ חַיָּה֙ לְמִינָ֔הּ בְּהֵמָ֥ה וָרֶ֛מֶשׂ וְחַֽיְתוֹ־אֶ֖רֶץ לְמִינָ֑הּ וַֽיְהִי־כֵֽן:
25 Dios [de este modo] hizo especies particulares de bestias de la tierra, especies particulares de ganado y especies particulares de animales que recorren el suelo. Dios vio que era bueno. כהוַיַּ֣עַשׂ אֱלֹהִים֩ אֶת־חַיַּ֨ת הָאָ֜רֶץ לְמִינָ֗הּ וְאֶת־הַבְּהֵמָה֙ לְמִינָ֔הּ וְאֵ֛ת כָּל־רֶ֥מֶשׂ הָֽאֲדָמָ֖ה לְמִינֵ֑הוּ וַיַּ֥רְא אֱלֹהִ֖ים כִּי־טֽוֹב:
26 Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine los peces del mar, las aves del firmamento, los animales de ganado y toda la tierra; y todo animal de suelo que recorre la tierra”. כווַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֔ים נַֽעֲשֶׂ֥ה אָדָ֛ם בְּצַלְמֵ֖נוּ כִּדְמוּתֵ֑נוּ וְיִרְדּוּ֩ בִדְגַ֨ת הַיָּ֜ם וּבְע֣וֹף הַשָּׁמַ֗יִם וּבַבְּהֵמָה֙ וּבְכָל־הָאָ֔רֶץ וּבְכָל־הָרֶ֖מֶשׂ הָֽרֹמֵ֥שׂ עַל־הָאָֽרֶץ:
27 Dios [de este modo] creó al hombre a Su imagen. A la imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó. כזוַיִּבְרָ֨א אֱלֹהִ֤ים | אֶת־הָֽאָדָם֙ בְּצַלְמ֔וֹ בְּצֶ֥לֶם אֱלֹהִ֖ים בָּרָ֣א אֹת֑וֹ זָכָ֥ר וּנְקֵבָ֖ה בָּרָ֥א אֹתָֽם:
28 Dios los bendijo. Dios les dijo: “Sean fértiles y lleguen a ser muchos. Llenen la tierra y conquístenla. Dominen los peces del mar, las aves del firmamento y toda bestia que recorre el suelo. כחוַיְבָ֣רֶךְ אֹתָם֘ אֱלֹהִים֒ וַיֹּ֨אמֶר לָהֶ֜ם אֱלֹהִ֗ים פְּר֥וּ וּרְב֛וּ וּמִלְא֥וּ אֶת־הָאָ֖רֶץ וְכִבְשֻׁ֑הָ וּרְד֞וּ בִּדְגַ֤ת הַיָּם֙ וּבְע֣וֹף הַשָּׁמַ֔יִם וּבְכָל־חַיָּ֖ה הָֽרֹמֶ֥שֶׂת עַל־הָאָֽרֶץ:
29 Dijo Dios: “He aquí, les he dado toda planta que da semilla sobre la faz de la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla. Será para ustedes como alimento. כטוַיֹּ֣אמֶר אֱלֹהִ֗ים הִנֵּה֩ נָתַ֨תִּי לָכֶ֜ם אֶת־כָּל־עֵ֣שֶׂב | זֹרֵ֣עַ זֶ֗רַע אֲשֶׁר֙ עַל־פְּנֵ֣י כָל־הָאָ֔רֶץ וְאֶת־כָּל־הָעֵ֛ץ אֲשֶׁר־בּ֥וֹ פְרִי־עֵ֖ץ זֹרֵ֣עַ זָ֑רַע לָכֶ֥ם יִֽהְיֶ֖ה לְאָכְלָֽה:
30 Para toda bestia del campo, toda ave del firmamento y todo lo que recorre la tierra, que tiene en sí un alma viviente, todo vegetal será alimento”. Permaneció de ese modo. לוּלְכָל־חַיַּ֣ת הָ֠אָ֠רֶץ וּלְכָל־ע֨וֹף הַשָּׁמַ֜יִם וּלְכֹ֣ל | רוֹמֵ֣שׂ עַל־הָאָ֗רֶץ אֲשֶׁר־בּוֹ֙ נֶ֣פֶשׁ חַיָּ֔ה אֶת־כָּל־יֶ֥רֶק עֵ֖שֶׂב לְאָכְלָ֑ה וַֽיְהִי־כֵֽן:
31 Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí, era muy bueno. Fue la tarde y fue la mañana, el sexto día. לאוַיַּ֤רְא אֱלֹהִים֙ אֶת־כָּל־אֲשֶׁ֣ר עָשָׂ֔ה וְהִנֵּה־ט֖וֹב מְאֹ֑ד וַֽיְהִי־עֶ֥רֶב וַֽיְהִי־בֹ֖קֶר י֥וֹם הַשִּׁשִּֽׁי:

Bereshit-Génesis Capítulo 2

El cielo y la tierra, y todos sus componentes, fueron [de este modo] completados. אוַיְכֻלּ֛וּ הַשָּׁמַ֥יִם וְהָאָ֖רֶץ וְכָל־צְבָאָֽם:
Con el séptimo día, Dios finalizó toda la obra que había hecho. Él [de este modo] cesó en el séptimo día toda la obra que había estado haciendo. בוַיְכַ֤ל אֱלֹהִים֙ בַּיּ֣וֹם הַשְּׁבִיעִ֔י מְלַאכְתּ֖וֹ אֲשֶׁ֣ר עָשָׂ֑ה וַיִּשְׁבֹּת֙ בַּיּ֣וֹם הַשְּׁבִיעִ֔י מִכָּל־מְלַאכְתּ֖וֹ אֲשֶׁ֥ר עָשָֽׂה:
Dios bendijo el séptimo día, y lo declaró para que fuera santo, puesto que fue en este día que Dios cesó toda la obra que había estado creando [para que continuara] funcionando. גוַיְבָ֤רֶךְ אֱלֹהִים֙ אֶת־י֣וֹם הַשְּׁבִיעִ֔י וַיְקַדֵּ֖שׁ אֹת֑וֹ כִּ֣י ב֤וֹ שָׁבַת֙ מִכָּל־מְלַאכְתּ֔וֹ אֲשֶׁר־בָּרָ֥א אֱלֹהִ֖ים לַֽעֲשֽׂוֹת:

Segunda sección

Bereshit-Génesis Capítulo 2

Éstas son las crónicas del cielo y de la tierra cuando fueron creados, en el día que Dios completó la tierra y el cielo. דאֵ֣לֶּה תֽוֹלְד֧וֹת הַשָּׁמַ֛יִם וְהָאָ֖רֶץ בְּהִ֣בָּֽרְאָ֑ם בְּי֗וֹם עֲשׂ֛וֹת יְהֹוָ֥ה אֱלֹהִ֖ים אֶ֥רֶץ וְשָׁמָֽיִם:
Todos los arbustos silvestres no existían aún en la tierra, y todas las plantas silvestres no habían aún brotado. Esto era porque Dios no había traído lluvia sobre la tierra, y no había hombre para cultivar el suelo. הוְכֹ֣ל | שִׂ֣יחַ הַשָּׂדֶ֗ה טֶ֚רֶם יִֽהְיֶ֣ה בָאָ֔רֶץ וְכָל־עֵ֥שֶׂב הַשָּׂדֶ֖ה טֶ֣רֶם יִצְמָ֑ח כִּי֩ לֹ֨א הִמְטִ֜יר יְהֹוָ֤ה אֱלֹהִים֙ עַל־הָאָ֔רֶץ וְאָדָ֣ם אַ֔יִן לַֽעֲבֹ֖ד אֶת־הָֽאֲדָמָֽה:
Una neblina subía de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo. ווְאֵ֖ד יַֽעֲלֶ֣ה מִן־הָאָ֑רֶץ וְהִשְׁקָ֖ה אֶת־כָּל־פְּנֵ֥י הָֽאֲדָמָֽה:
Dios formó al hombre del polvo del suelo, e impulsó en sus narices un aliento de vida. El hombre [de este modo] llegó a ser una criatura viviente. זוַיִּ֩יצֶר֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֜ים אֶת־הָֽאָדָ֗ם עָפָר֙ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה וַיִּפַּ֥ח בְּאַפָּ֖יו נִשְׁמַ֣ת חַיִּ֑ים וַיְהִ֥י הָֽאָדָ֖ם לְנֶ֥פֶשׁ חַיָּֽה:
Dios plantó un jardín en Edén, al oriente. Allí puso al hombre que había formado. חוַיִּטַּ֞ע יְהֹוָ֧ה אֱלֹהִ֛ים גַּן־בְּעֵ֖דֶן מִקֶּ֑דֶם וַיָּ֣שֶׂם שָׁ֔ם אֶת־הָֽאָדָ֖ם אֲשֶׁ֥ר יָצָֽר:
Dios hizo crecer del suelo todo árbol que es agradable a la vista y bueno para comer, [incluyendo] el Árbol de la Vida en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del bien y el mal. טוַיַּצְמַ֞ח יְהֹוָ֤ה אֱלֹהִים֙ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה כָּל־עֵ֛ץ נֶחְמָ֥ד לְמַרְאֶ֖ה וְט֣וֹב לְמַֽאֲכָ֑ל וְעֵ֤ץ הַֽחַיִּים֙ בְּת֣וֹךְ הַגָּ֔ן וְעֵ֕ץ הַדַּ֖עַת ט֥וֹב וָרָֽע:
10 Un río fluía del Edén para regar el jardín. De allí se dividía y se transformaba en cuatro ríos principales. יוְנָהָר֙ יֹצֵ֣א מֵעֵ֔דֶן לְהַשְׁק֖וֹת אֶת־הַגָּ֑ן וּמִשָּׁם֙ יִפָּרֵ֔ד וְהָיָ֖ה לְאַרְבָּעָ֥ה רָאשִֽׁים:
11 El nombre del primero es Pishón. Rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro. יאשֵׁ֥ם הָֽאֶחָ֖ד פִּישׁ֑וֹן ה֣וּא הַסֹּבֵ֗ב אֵ֚ת כָּל־אֶ֣רֶץ הַֽחֲוִילָ֔ה אֲשֶׁר־שָׁ֖ם הַזָּהָֽב:
12 El oro de esa tierra es [especialmente] bueno. También hay allí perlas y piedras preciosas. יבוּֽזֲהַ֛ב הָאָ֥רֶץ הַהִ֖וא ט֑וֹב שָׁ֥ם הַבְּדֹ֖לַח וְאֶ֥בֶן הַשֹּֽׁהַם:
13 El nombre del segundo río es Guijón. Rodea la tierra de Cush. יגוְשֵֽׁם־הַנָּהָ֥ר הַשֵּׁנִ֖י גִּיח֑וֹן ה֣וּא הַסּוֹבֵ֔ב אֵ֖ת כָּל־אֶ֥רֶץ כּֽוּשׁ:
14 El nombre del tercer río es el Tigris, que fluye al oriente de Asiria. El cuarto río es el Éufrates. ידוְשֵֽׁם־הַנָּהָ֤ר הַשְּׁלִישִׁי֙ חִדֶּ֔קֶל ה֥וּא הַֽהֹלֵ֖ךְ קִדְמַ֣ת אַשּׁ֑וּר וְהַנָּהָ֥ר הָֽרְבִיעִ֖י ה֥וּא פְרָֽת:
15 Di-s tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. טווַיִּקַּ֛ח יְהֹוָ֥ה אֱלֹהִ֖ים אֶת־הָֽאָדָ֑ם וַיַּנִּחֵ֣הוּ בְגַן־עֵ֔דֶן לְעָבְדָ֖הּ וּלְשָׁמְרָֽהּ:
16 Dios le dio al hombre un mandamiento, diciendo: “Puedes definitivamente comer de todo árbol del jardín. טזוַיְצַו֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹהִ֔ים עַל־הָֽאָדָ֖ם לֵאמֹ֑ר מִכֹּ֥ל עֵֽץ־הַגָּ֖ן אָכֹ֥ל תֹּאכֵֽל:
17 Pero del Árbol del Conocimiento del bien y el mal, no comas, puesto que el día en que comas de él, definitivamente morirás”. יזוּמֵעֵ֗ץ הַדַּ֨עַת֙ ט֣וֹב וָרָ֔ע לֹ֥א תֹאכַ֖ל מִמֶּ֑נּוּ כִּ֗י בְּי֛וֹם אֲכָלְךָ֥ מִמֶּ֖נּוּ מ֥וֹת תָּמֽוּת:
18 Dijo Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayudante compatible para él”. יחוַיֹּ֨אמֶר֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹהִ֔ים לֹא־ט֛וֹב הֱי֥וֹת הָֽאָדָ֖ם לְבַדּ֑וֹ אֶֽעֱשֶׂה־לּ֥וֹ עֵ֖זֶר כְּנֶגְדּֽוֹ:
19 Dios había formado toda bestia salvaje y toda ave del cielo del suelo. Él [ahora] [las] trajo ante el hombre para ver qué nombre pondría a cada una. De cualquier modo que el hombre llamase a cada cosa viviente, permanecería así su nombre. יטוַיִּ֩צֶר֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֜ים מִן־הָֽאֲדָמָ֗ה כָּל־חַיַּ֤ת הַשָּׂדֶה֙ וְאֵת֙ כָּל־ע֣וֹף הַשָּׁמַ֔יִם וַיָּבֵא֙ אֶל־הָ֣אָדָ֔ם לִרְא֖וֹת מַה־יִּקְרָא־ל֑וֹ וְכֹל֩ אֲשֶׁ֨ר יִקְרָא־ל֧וֹ הָֽאָדָ֛ם נֶ֥פֶשׁ חַיָּ֖ה ה֥וּא שְׁמֽוֹ:

Tercera sección

Bereshit-Génesis Capítulo 2

20 El hombre dio nombre a todo animal de ganado y ave del firmamento, así como también a todas las bestias salvajes. Pero el hombre no encontró una ayudante que fuera compatible para él. כוַיִּקְרָ֨א הָֽאָדָ֜ם שֵׁמ֗וֹת לְכָל־הַבְּהֵמָה֙ וּלְע֣וֹף הַשָּׁמַ֔יִם וּלְכֹ֖ל חַיַּ֣ת הַשָּׂדֶ֑ה וּלְאָדָ֕ם לֹֽא־מָצָ֥א עֵ֖זֶר כְּנֶגְדּֽוֹ:
21 Dios entonces hizo que el hombre cayera en un profundo estado de inconsciencia, y él durmió. Tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. כאוַיַּפֵּל֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֧ים | תַּרְדֵּמָ֛ה עַל־הָֽאָדָ֖ם וַיִּישָׁ֑ן וַיִּקַּ֗ח אַחַת֙ מִצַּלְעֹתָ֔יו וַיִּסְגֹּ֥ר בָּשָׂ֖ר תַּחְתֶּֽנָּה:
22 Dios convirtió la costilla que tomó del hombre en una mujer, y la trajo ante el hombre. כבוַיִּ֩בֶן֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֧ים | אֶת־הַצֵּלָ֛ע אֲשֶׁר־לָקַ֥ח מִן־הָֽאָדָ֖ם לְאִשָּׁ֑ה וַיְבִאֶ֖הָ אֶל־הָֽאָדָֽם:
23 El hombre dijo: “Ahora bien, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Será llamada Mujer (Ishá) porque fue tomada del hombre (ish)”. כגוַיֹּ֘אמֶר֘ הָֽאָדָם֒ זֹ֣את הַפַּ֗עַם עֶ֚צֶם מֵֽעֲצָמַ֔י וּבָשָׂ֖ר מִבְּשָׂרִ֑י לְזֹאת֙ יִקָּרֵ֣א אִשָּׁ֔ה כִּ֥י מֵאִ֖ישׁ לֻֽקֳחָה־זֹּֽאת:
24 Un hombre por consiguiente dejará a su padre y a su madre y se unirá con su esposa, y se volverán una carne. כדעַל־כֵּן֙ יַֽעֲזָב־אִ֔ישׁ אֶת־אָבִ֖יו וְאֶת־אִמּ֑וֹ וְדָבַ֣ק בְּאִשְׁתּ֔וֹ וְהָי֖וּ לְבָשָׂ֥ר אֶחָֽד:
25 El hombre y su esposa estaban ambos desnudos, pero no se avergonzaban el uno del otro. כהוַיִּֽהְי֤וּ שְׁנֵיהֶם֙ עֲרוּמִּ֔ים הָֽאָדָ֖ם וְאִשְׁתּ֑וֹ וְלֹ֖א יִתְבּשָֽׁשׁוּ:

Bereshit-Génesis Capítulo 3

La serpiente era la más astuta de todas las bestias salvajes que Dios había hecho. [La serpiente] le preguntó a la mujer: “¿Realmente dijo Dios que no pueden comer de ninguno de los árboles del jardín?”. אוְהַנָּחָשׁ֙ הָיָ֣ה עָר֔וּם מִכֹּל֙ חַיַּ֣ת הַשָּׂדֶ֔ה אֲשֶׁ֥ר עָשָׂ֖ה יְהֹוָ֣ה אֱלֹהִ֑ים וַיֹּ֨אמֶר֙ אֶל־הָ֣אִשָּׁ֔ה אַ֚ף כִּֽי־אָמַ֣ר אֱלֹהִ֔ים לֹ֣א תֹֽאכְל֔וּ מִכֹּ֖ל עֵ֥ץ הַגָּֽן:
La mujer le respondió a la serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. בוַתֹּ֥אמֶר הָֽאִשָּׁ֖ה אֶל־הַנָּחָ֑שׁ מִפְּרִ֥י עֵֽץ־הַגָּ֖ן נֹאכֵֽל:
Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín, dijo Dios: ‘No lo coman, y no lo toquen [siquiera], o de lo contrario morirán’”. גוּמִפְּרִ֣י הָעֵץ֘ אֲשֶׁ֣ר בְּתֽוֹךְ־הַגָּן֒ אָמַ֣ר אֱלֹהִ֗ים לֹ֤א תֹֽאכְלוּ֙ מִמֶּ֔נּוּ וְלֹ֥א תִגְּע֖וּ בּ֑וֹ פֶּן־תְּמֻתֽוּן:
La serpiente le dijo a la mujer: “¡Ciertamente no morirán! דוַיֹּ֥אמֶר הַנָּחָ֖שׁ אֶל־הָֽאִשָּׁ֑ה לֹא־מ֖וֹת תְּמֻתֽוּן:
Realmente, Dios sabe que en el día que coman de él, los ojos de ustedes serán abiertos, y serán como Dios, conociendo el bien y el mal”. הכִּ֚י יֹדֵ֣עַ אֱלֹהִ֔ים כִּ֗י בְּיוֹם֙ אֲכָלְכֶ֣ם מִמֶּ֔נּוּ וְנִפְקְח֖וּ עֵֽינֵיכֶ֑ם וִֽהְיִיתֶם֙ כֵּֽאלֹהִ֔ים יֹֽדְעֵ֖י ט֥וֹב וָרָֽע:
La mujer vio que el árbol era bueno para comer y deseable a los ojos, y que el árbol era atractivo como medio de ganar inteligencia. Tomó algo de su fruto y [lo] comió. También dio algo a su marido, y él [lo] comió. ווַתֵּ֣רֶא הָֽאִשָּׁ֡ה כִּ֣י טוֹב֩ הָעֵ֨ץ לְמַֽאֲכָ֜ל וְכִ֧י תַֽאֲוָה־ה֣וּא לָֽעֵינַ֗יִם וְנֶחְמָ֤ד הָעֵץ֙ לְהַשְׂכִּ֔יל וַתִּקַּ֥ח מִפִּרְי֖וֹ וַתֹּאכַ֑ל וַתִּתֵּ֧ן גַּם־לְאִישָׁ֛הּ עִמָּ֖הּ וַיֹּאכַֽל:
Los ojos de ambos fueron abiertos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron juntos hojas de higuera, y se hicieron taparrabos. זוַתִּפָּקַ֨חְנָה֙ עֵינֵ֣י שְׁנֵיהֶ֔ם וַיֵּ֣דְע֔וּ כִּ֥י עֵֽירֻמִּ֖ם הֵ֑ם וַיִּתְפְּרוּ֙ עֲלֵ֣ה תְאֵנָ֔ה וַיַּֽעֲשׂ֥וּ לָהֶ֖ם חֲגֹרֹֽת:
Oyeron que la voz de Dios se movía por el jardín con el viento del día. El hombre y su esposa se escondieron de Dios entre los árboles del jardín. חוַיִּשְׁמְע֞וּ אֶת־ק֨וֹל יְהֹוָ֧ה אֱלֹהִ֛ים מִתְהַלֵּ֥ךְ בַּגָּ֖ן לְר֣וּחַ הַיּ֑וֹם וַיִּתְחַבֵּ֨א הָֽאָדָ֜ם וְאִשְׁתּ֗וֹ מִפְּנֵי֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹהִ֔ים בְּת֖וֹךְ עֵ֥ץ הַגָּֽן:
Dios llamó al hombre, y Él dijo: “¿Dónde estás [tratando de esconderte]?”. טוַיִּקְרָ֛א יְהֹוָ֥ה אֱלֹהִ֖ים אֶל־הָֽאָדָ֑ם וַיֹּ֥אמֶר ל֖וֹ אַיֶּֽכָּה:
10 “Oí Tu voz en el jardín –respondió [el hombre]–, y tuve miedo porque estaba desnudo, por lo que me escondí”. יוַיֹּ֕אמֶר אֶת־קֹֽלְךָ֥ שָׁמַ֖עְתִּי בַּגָּ֑ן וָֽאִירָ֛א כִּֽי־עֵירֹ֥ם אָנֹ֖כִי וָאֵֽחָבֵֽא:
11 [Dios] preguntó: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del que te ordené no comer?”. יאוַיֹּ֕אמֶר מִ֚י הִגִּ֣יד לְךָ֔ כִּ֥י עֵירֹ֖ם אָ֑תָּה הֲמִן־הָעֵ֗ץ אֲשֶׁ֧ר צִוִּיתִ֛יךָ לְבִלְתִּ֥י אֲכָל־מִמֶּ֖נּוּ אָכָֽלְתָּ:
12 El hombre respondió: “La mujer que me diste para que estuviera conmigo: ella me dio lo que comí del árbol”. יבוַיֹּ֖אמֶר הָֽאָדָ֑ם הָֽאִשָּׁה֙ אֲשֶׁ֣ר נָתַ֣תָּה עִמָּדִ֔י הִ֛וא נָֽתְנָה־לִּ֥י מִן־הָעֵ֖ץ וָֽאֹכֵֽל:
13 Dios le dijo a la mujer: “¿Qué es esto que has hecho?”. La mujer respondió: “La serpiente me sedujo y [lo] comí”. יגוַיֹּ֨אמֶר יְהֹוָ֧ה אֱלֹהִ֛ים לָֽאִשָּׁ֖ה מַה־זֹּ֣את עָשִׂ֑ית וַתֹּ֨אמֶר֙ הָֽאִשָּׁ֔ה הַנָּחָ֥שׁ הִשִּׁיאַ֖נִי וָֽאֹכֵֽל:
14 Dios le dijo a la serpiente: “Porque hiciste esto, maldita eres tú más que todo el ganado y todas las bestias salvajes. Sobre tu vientre te arrastrarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. ידוַיֹּ֩אמֶר֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֥ים | אֶל־הַנָּחָשׁ֘ כִּ֣י עָשִׂ֣יתָ זֹּאת֒ אָר֤וּר אַתָּה֙ מִכָּל־הַבְּהֵמָ֔ה וּמִכֹּ֖ל חַיַּ֣ת הַשָּׂדֶ֑ה עַל־גְּחֹֽנְךָ֣ תֵלֵ֔ךְ וְעָפָ֥ר תֹּאכַ֖ל כָּל־יְמֵ֥י חַיֶּֽיךָ:
15 Pondré odio entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te golpeará en la cabeza, y tú le golpearás en el talón”. טווְאֵיבָ֣ה | אָשִׁ֗ית בֵּֽינְךָ֙ וּבֵ֣ין הָֽאִשָּׁ֔ה וּבֵ֥ין זַֽרְעֲךָ֖ וּבֵ֣ין זַרְעָ֑הּ ה֚וּא יְשֽׁוּפְךָ֣ רֹ֔אשׁ וְאַתָּ֖ה תְּשׁוּפֶ֥נּוּ עָקֵֽב:
16 A la mujer dijo: “Acrecentaré enormemente tu angustia y tu preñez. Será con angustia que darás a luz hijos. Tu pasión será para tu marido, y él te dominará”. טזאֶל־הָֽאִשָּׁ֣ה אָמַ֗ר הַרְבָּ֤ה אַרְבֶּה֙ עִצְּבוֹנֵ֣ךְ וְהֵֽרֹנֵ֔ךְ בְּעֶ֖צֶב תֵּֽלְדִ֣י בָנִ֑ים וְאֶל־אִישֵׁךְ֙ תְּשׁ֣וּקָתֵ֔ךְ וְה֖וּא יִמְשָׁל־בָּֽךְ:
17 A Adam le dijo: “Escuchaste a tu esposa, y comiste del árbol respecto del cual te di específicamente órdenes, diciendo: ‘No comas de él’. El suelo estará por consiguiente maldito debido a ti. Obtendrás comida de él con angustia todos los días de tu vida. יזוּלְאָדָ֣ם אָמַ֗ר כִּ֣י שָׁמַ֘עְתָּ֘ לְק֣וֹל אִשְׁתֶּ֒ךָ֒ וַתֹּ֨אכַל֙ מִן־הָעֵ֔ץ אֲשֶׁ֤ר צִוִּיתִ֨יךָ֙ לֵאמֹ֔ר לֹ֥א תֹאכַ֖ל מִמֶּ֑נּוּ אֲרוּרָ֤ה הָֽאֲדָמָה֙ בַּֽעֲבוּרֶ֔ךָ בְּעִצָּבוֹן֙ תֹּֽאכֲלֶ֔נָּה כֹּ֖ל יְמֵ֥י חַיֶּֽיךָ:
18 Producirá espinos y cardos para ti, y comerás la hierba del campo. יחוְק֥וֹץ וְדַרְדַּ֖ר תַּצְמִ֣יחַ לָ֑ךְ וְאָֽכַלְתָּ֖ אֶת־עֵ֥שֶׂב הַשָּׂדֶֽה:
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan. Finalmente retornarás al suelo, puesto que fue de [el suelo] que fuiste tomado. Eres polvo, y al polvo retornarás”. יטבְּזֵעַ֤ת אַפֶּ֨יךָ֙ תֹּ֣אכַל לֶ֔חֶם עַ֤ד שֽׁוּבְךָ֙ אֶל־הָ֣אֲדָמָ֔ה כִּ֥י מִמֶּ֖נָּה לֻקָּ֑חְתָּ כִּֽי־עָפָ֣ר אַ֔תָּה וְאֶל־עָפָ֖ר תָּשֽׁוּב:
20 El hombre llamó a su esposa Javá, porque ella era la madre de toda vida. כוַיִּקְרָ֧א הָֽאָדָ֛ם שֵׁ֥ם אִשְׁתּ֖וֹ חַוָּ֑ה כִּ֛י הִ֥וא הָֽיְתָ֖ה אֵ֥ם כָּל־חָֽי:
21 Dios hizo prendas de vestir de piel para Adam y su esposa y los cubrió. כאוַיַּ֩עַשׂ֩ יְהֹוָ֨ה אֱלֹהִ֜ים לְאָדָ֧ם וּלְאִשְׁתּ֛וֹ כָּתְנ֥וֹת ע֖וֹר וַיַּלְבִּשֵֽׁם:

Cuarta sección

Bereshit-Génesis Capítulo 3

22 Dijo Dios: “El hombre se ha vuelto ahora como uno de nosotros en conocer el bien y el mal. Ahora se le debe impedir alargar la mano y también tomar del Árbol de la Vida. ¡[Puede] comerlo y vivir para siempre!”. כבוַיֹּ֣אמֶר | יְהֹוָ֣ה אֱלֹהִ֗ים הֵ֤ן הָֽאָדָם֙ הָיָה֙ כְּאַחַ֣ד מִמֶּ֔נּוּ לָדַ֖עַת ט֣וֹב וָרָ֑ע וְעַתָּ֣ה | פֶּן־יִשְׁלַ֣ח יָד֗וֹ וְלָקַח֙ גַּ֚ם מֵעֵ֣ץ הַֽחַיִּ֔ים וְאָכַ֖ל וָחַ֥י לְעֹלָֽם:
23 Dios expulsó [al hombre] del Jardín del Edén, para que cultivara el suelo del que se lo tomó. כגוַיְשַׁלְּחֵ֛הוּ יְהֹוָ֥ה אֱלֹהִ֖ים מִגַּן־עֵ֑דֶן לַֽעֲבֹד֙ אֶת־הָ֣אֲדָמָ֔ה אֲשֶׁ֥ר לֻקַּ֖ח מִשָּֽׁם:
24 Echó al hombre, y apostó a los querubines al oriente del Edén, junto con la hoja de la espada que daba vueltas, para custodiar la senda al Árbol de la Vida. כדוַיְגָ֖רֶשׁ אֶת־הָֽאָדָ֑ם וַיַּשְׁכֵּן֩ מִקֶּ֨דֶם לְגַן־עֵ֜דֶן אֶת־הַכְּרֻבִ֗ים וְאֵ֨ת לַ֤הַט הַחֶ֨רֶב֙ הַמִּתְהַפֶּ֔כֶת לִשְׁמֹ֕ר אֶת־דֶּ֖רֶךְ עֵ֥ץ הַֽחַיִּֽים:

Bereshit-Génesis Capítulo 4

El hombre conoció a su esposa Javá. Ella concibió y dio a luz a Kain. Dijo: “He obtenido un hombre con Dios”. אוְהָ֣אָדָ֔ם יָדַ֖ע אֶת־חַוָּ֣ה אִשְׁתּ֑וֹ וַתַּ֨הַר֙ וַתֵּ֣לֶד אֶת־קַ֔יִן וַתֹּ֕אמֶר קָנִ֥יתִי אִ֖ישׁ אֶת־יְהֹוָֽה:
Dio a luz nuevamente, esta vez a su hermano Hével. Hével llegó a ser pastor, mientras que Kain fue labrador del suelo. בוַתֹּ֣סֶף לָלֶ֔דֶת אֶת־אָחִ֖יו אֶת־הָ֑בֶל וַֽיְהִי־הֶ֨בֶל֙ רֹ֣עֵה צֹ֔אן וְקַ֕יִן הָיָ֖ה עֹבֵ֥ד אֲדָמָֽה:
Una era terminó. Kain trajo parte de su cosecha como ofrenda a Dios. גוַיְהִ֖י מִקֵּ֣ץ יָמִ֑ים וַיָּבֵ֨א קַ֜יִן מִפְּרִ֧י הָֽאֲדָמָ֛ה מִנְחָ֖ה לַֽיהֹוָֽה:
Hével también ofreció algunos de los primogénitos de su rebaño, de los más grasos. Dios prestó atención a Hével y su ofrenda, דוְהֶ֨בֶל הֵבִ֥יא גַם־ה֛וּא מִבְּכֹר֥וֹת צֹאנ֖וֹ וּמֵֽחֶלְבֵהֶ֑ן וַיִּ֣שַׁע יְהֹוָ֔ה אֶל־הֶ֖בֶל וְאֶל־מִנְחָתֽוֹ:
pero a Kain y su ofrenda, no prestó atención. Kain se enfureció y se abatió mucho. הוְאֶל־קַ֥יִן וְאֶל־מִנְחָת֖וֹ לֹ֣א שָׁעָ֑ה וַיִּ֤חַר לְקַ֨יִן֙ מְאֹ֔ד וַיִּפְּל֖וּ פָּנָֽיו:
Dios le dijo a Kain: “¿Por qué estás tan furioso? ¿Por qué estás abatido? ווַיֹּ֥אמֶר יְהֹוָ֖ה אֶל־קָ֑יִן לָ֚מָּה חָ֣רָה לָ֔ךְ וְלָ֖מָּה נָֽפְל֥וּ פָנֶֽיךָ:
Si haces el bien, ¿no habrá un privilegio especial? Y si no haces el bien, el pecado se agazapa a la puerta. Te anhela vehementemente, pero tú puedes dominarlo”. זהֲל֤וֹא אִם־תֵּיטִיב֙ שְׂאֵ֔ת וְאִם֙ לֹ֣א תֵיטִ֔יב לַפֶּ֖תַח חַטָּ֣את רֹבֵ֑ץ וְאֵלֶ֨יךָ֙ תְּשׁ֣וּקָת֔וֹ וְאַתָּ֖ה תִּמְשָׁל־בּֽוֹ:
Kain le dijo [algo] a su hermano Hével. Entonces, cuando resultaron estar en el campo, Kain se levantó contra su hermano Hével, y lo mató. חוַיֹּ֥אמֶר קַ֖יִן אֶל־הֶ֣בֶל אָחִ֑יו וַֽיְהִי֙ בִּֽהְיוֹתָ֣ם בַּשָּׂדֶ֔ה וַיָּ֥קָם קַ֛יִן אֶל־הֶ֥בֶל אָחִ֖יו וַיַּֽהַרְגֵֽהוּ:
Dios le preguntó a Kain: “¿Dónde está tu hermano Hével?”. “No lo sé –respondió [Kain]–. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. טוַיֹּ֤אמֶר יְהֹוָה֙ אֶל־קַ֔יִן אֵ֖י הֶ֣בֶל אָחִ֑יךָ וַיֹּ֨אמֶר֙ לֹ֣א יָדַ֔עְתִּי הֲשֹׁמֵ֥ר אָחִ֖י אָנֹֽכִי:
10 Dijo Dios: “¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano está clamando a Mí desde el suelo. יוַיֹּ֖אמֶר מֶ֣ה עָשִׂ֑יתָ ק֚וֹל דְּמֵ֣י אָחִ֔יךָ צֹֽעֲקִ֥ים אֵלַ֖י מִן־הָֽאֲדָמָֽה:
11 Ahora eres maldito del suelo que abrió su boca para tomar la sangre de tu hermano de tu mano. יאוְעַתָּ֖ה אָר֣וּר אָ֑תָּה מִן־הָֽאֲדָמָה֙ אֲשֶׁ֣ר פָּֽצְתָ֣ה אֶת־פִּ֔יהָ לָקַ֛חַת אֶת־דְּמֵ֥י אָחִ֖יךָ מִיָּדֶֽךָ:
12 Cuando labres el suelo, ya no te dará de su fuerza. Estarás desasosegado y aislado en el mundo. יבכִּ֤י תַֽעֲבֹד֙ אֶת־הָ֣אֲדָמָ֔ה לֹֽא־תֹסֵ֥ף תֵּֽת־כֹּחָ֖הּ לָ֑ךְ נָ֥ע וָנָ֖ד תִּֽהְיֶ֥ה בָאָֽרֶץ:
13 Kain dijo: “¡Mi pecado es demasiado grande para soportar! יגוַיֹּ֥אמֶר קַ֖יִן אֶל־יְהֹוָ֑ה גָּד֥וֹל עֲוֹנִ֖י מִנְּשֽׂוֹא:
14 He aquí, hoy me has expulsado de la faz de la tierra, y he de estar oculto de Tu rostro. Estaré desosegado y aislado en el mundo, y quienquiera que me encuentre me matará”. ידהֵן֩ גֵּרַ֨שְׁתָּ אֹתִ֜י הַיּ֗וֹם מֵעַל֙ פְּנֵ֣י הָֽאֲדָמָ֔ה וּמִפָּנֶ֖יךָ אֶסָּתֵ֑ר וְהָיִ֜יתִי נָ֤ע וָנָד֙ בָּאָ֔רֶץ וְהָיָ֥ה כָל־מֹֽצְאִ֖י יַֽהַרְגֵֽנִי:
15 Dios le dijo: “¡Efectivamente! Quienquiera que mate a Kain será castigado siete veces”. Dios puso una marca sobre Kain para que quienquiera que lo encontrara no lo matara. טווַיֹּ֧אמֶר ל֣וֹ יְהֹוָ֗ה לָכֵן֙ כָּל־הֹרֵ֣ג קַ֔יִן שִׁבְעָתַ֖יִם יֻקָּ֑ם וַיָּ֨שֶׂם יְהֹוָ֤ה לְקַ֨יִן֙ א֔וֹת לְבִלְתִּ֥י הַכּֽוֹת־אֹת֖וֹ כָּל־מֹֽצְאֽוֹ:
16 Kain salió de delante de la presencia de Dios. Se estableció en la tierra de Nod, al oriente del Edén. טזוַיֵּ֥צֵא קַ֖יִן מִלִּפְנֵ֣י יְהֹוָ֑ה וַיֵּ֥שֶׁב בְּאֶֽרֶץ־נ֖וֹד קִדְמַת־עֵֽדֶן:
17 Kain conoció a su esposa. Ella concibió y dio a luz a Janoj. [Kain] estaba construyendo una ciudad, y llamó a la ciudad Janoj, como su hijo. יזוַיֵּ֤דַע קַ֨יִן֙ אֶת־אִשְׁתּ֔וֹ וַתַּ֖הַר וַתֵּ֣לֶד אֶת־חֲנ֑וֹךְ וַֽיְהִי֙ בֹּ֣נֶה עִ֔יר וַיִּקְרָא֙ שֵׁ֣ם הָעִ֔יר כְּשֵׁ֖ם בְּנ֥וֹ חֲנֽוֹךְ:
18 Janoj tuvo un hijo, Irad. Irad tuvo un hijo, Mejuiael. Mejuiael tuvo un hijo, Metushael. Metushael tuvo un hijo, Lémej. יחוַיִּוָּלֵ֤ד לַֽחֲנוֹךְ֙ אֶת־עִירָ֔ד וְעִירָ֕ד יָלַ֖ד אֶת־מְחֽוּיָאֵ֑ל וּמְחִיָּיאֵ֗ל יָלַד֙ אֶת־מְת֣וּשָׁאֵ֔ל וּמְתֽוּשָׁאֵ֖ל יָלַ֥ד אֶת־לָֽמֶךְ:

Quinta sección

Bereshit-Génesis Capítulo 4

19 Lémej se casó con dos mujeres. El nombre de la primera era Adá, y el nombre de la segunda era Tzilá. יטוַיִּקַּח־ל֥וֹ לֶ֖מֶךְ שְׁתֵּ֣י נָשִׁ֑ים שֵׁ֤ם הָֽאַחַת֙ עָדָ֔ה וְשֵׁ֥ם הַשֵּׁנִ֖ית צִלָּֽה:
20 Adá dio a luz a Iaval. Él fue el ancestro de todos los que viven en tiendas y tienen ganados. כוַתֵּ֥לֶד עָדָ֖ה אֶת־יָבָ֑ל ה֣וּא הָיָ֔ה אֲבִ֕י ישֵׁ֥ב אֹ֖הֶל וּמִקְנֶֽה:
21 El nombre de su hermano era Iuval. Él fue el ancestro de todos los que tocan el arpa y la flauta. כאוְשֵׁ֥ם אָחִ֖יו יוּבָ֑ל ה֣וּא הָיָ֔ה אֲבִ֕י כָּל־תֹּפֵ֥שׂ כִּנּ֖וֹר וְעוּגָֽב:
22 Tzilá también tuvo un hijo, Tuval Kain, forjador de todas las herramientas de cobre y hierro. La hermana de Tuval Kain fue Naamá. כבוְצִלָּ֣ה גַם־הִ֗וא יָֽלְדָה֙ אֶת־תּ֣וּבַל קַ֔יִן לֹטֵ֕שׁ כָּל־חֹרֵ֥שׁ נְח֖שֶׁת וּבַרְזֶ֑ל וַֽאֲח֥וֹת תּֽוּבַל־קַ֖יִן נַֽעֲמָֽה:

Sexta sección

Bereshit-Génesis Capítulo 4

23 Lémej les dijo a sus esposas: “Adá y Tzilá, oigan mi voz; esposas de Lémej, escuchen mi discurso. He matado a un hombre hiriendo[lo], y a un niño golpeando[lo]. כגוַיֹּ֨אמֶר לֶ֜מֶךְ לְנָשָׁ֗יו עָדָ֤ה וְצִלָּה֙ שְׁמַ֣עַן קוֹלִ֔י נְשֵׁ֣י לֶ֔מֶךְ הַֽאֲזֵ֖נָּה אִמְרָתִ֑י כִּ֣י אִ֤ישׁ הָרַ֨גְתִּי֙ לְפִצְעִ֔י וְיֶ֖לֶד לְחַבֻּֽרָתִֽי:
24 Si Kain será vengado siete veces, entonces por Lémej serán setenta y siete veces”. כדכִּ֥י שִׁבְעָתַ֖יִם יֻקַּם־קָ֑יִן וְלֶ֖מֶךְ שִׁבְעִ֥ים וְשִׁבְעָֽה:
25 Adam conoció nuevamente a su esposa, y ella dio a luz un hijo. Lo llamó Shet: “Porque Dios me ha concedido (shat) otro descendiente en lugar de Hével, a quien Kain ha matado”. כהוַיֵּ֨דַע אָדָ֥ם עוֹד֙ אֶת־אִשְׁתּ֔וֹ וַתֵּ֣לֶד בֵּ֔ן וַתִּקְרָ֥א אֶת־שְׁמ֖וֹ שֵׁ֑ת כִּ֣י שָׁת־לִ֤י אֱלֹהִים֙ זֶ֣רַע אַחֵ֔ר תַּ֣חַת הֶ֔בֶל כִּ֥י הֲרָג֖וֹ קָֽיִן:
26 A Shet también le nació un hijo, y [Shet] lo llamó Enosh. Se comenzó entonces a orar con el nombre de Dios. כווּלְשֵׁ֤ת גַּם־הוּא֙ יֻלַּד־בֵּ֔ן וַיִּקְרָ֥א אֶת־שְׁמ֖וֹ אֱנ֑וֹשׁ אָ֣ז הוּחַ֔ל לִקְרֹ֖א בְּשֵׁ֥ם יְהֹוָֽה:

Bereshit-Génesis Capítulo 5

Éste es el libro de las Crónicas de Adam: El día en que Dios creó al hombre, Él lo hizo a semejanza de Dios. אזֶ֣ה סֵ֔פֶר תּֽוֹלְדֹ֖ת אָדָ֑ם בְּי֗וֹם בְּרֹ֤א אֱלֹהִים֙ אָדָ֔ם בִּדְמ֥וּת אֱלֹהִ֖ים עָשָׂ֥ה אֹתֽוֹ:
Los creó varón y hembra. Los bendijo y los llamó Hombre (Adam) el día en que fueron creados. בזָכָ֥ר וּנְקֵבָ֖ה בְּרָאָ֑ם וַיְבָ֣רֶךְ אֹתָ֗ם וַיִּקְרָ֤א אֶת־שְׁמָם֙ אָדָ֔ם בְּי֖וֹם הִבָּֽרְאָֽם:
Adam vivió 130 años, y tuvo un hijo a su semejanza y forma. Lo llamó Shet. גוַיְחִ֣י אָדָ֗ם שְׁלשִׁ֤ים וּמְאַת֙ שָׁנָ֔ה וַיּ֥וֹלֶד בִּדְמוּת֖וֹ כְּצַלְמ֑וֹ וַיִּקְרָ֥א אֶת־שְׁמ֖וֹ שֵֽׁת:
Adam vivió 800 años después de tener a Shet, y tuvo hijos e hijas. דוַיִּֽהְי֣וּ יְמֵֽי־אָדָ֗ם אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־שֵׁ֔ת שְׁמֹנֶ֥ה מֵאֹ֖ת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
Todos los días que Adam vivió fueron 930 años, y murió. הוַיִּֽהְי֞וּ כָּל־יְמֵ֤י אָדָם֙ אֲשֶׁר־חַ֔י תְּשַׁ֤ע מֵאוֹת֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁלשִׁ֖ים שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
Shet vivió 105 años, y tuvo un hijo, Enosh. ווַֽיְחִי־שֵׁ֕ת חָמֵ֥שׁ שָׁנִ֖ים וּמְאַ֣ת שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־אֱנֽוֹשׁ:
Shet vivió 807 años después de tener a Enosh, y tuvo hijos e hijas. זוַֽיְחִי־שֵׁ֗ת אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־אֱנ֔וֹשׁ שֶׁ֣בַע שָׁנִ֔ים וּשְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
Todos los días de Shet fueron 912 años, y murió. חוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵי־שֵׁ֔ת שְׁתֵּ֤ים עֶשְׂרֵה֙ שָׁנָ֔ה וּתְשַׁ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
Enosh vivió 90 años, y tuvo un hijo, Kenán. טוַיְחִ֥י אֱנ֖וֹשׁ תִּשְׁעִ֣ים שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־קֵינָֽן:
10 Enosh vivió 815 años después de tener a Kenán, y tuvo hijos e hijas. יוַיְחִ֣י אֱנ֗וֹשׁ אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־קֵינָ֔ן חֲמֵ֤שׁ עֶשְׂרֵה֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
11 Todos los días de Enosh fueron 905 años, y murió. יאוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵ֣י אֱנ֔וֹשׁ חָמֵ֣שׁ שָׁנִ֔ים וּתְשַׁ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
12Kenán vivió 70 años, y tuvo un hijo, Mahalalel. יבוַיְחִ֥י קֵינָ֖ן שִׁבְעִ֣ים שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־מַֽהֲלַלְאֵֽל:
13 Kenán vivió 840 años después de tener a Mahalalel, y tuvo hijos e hijas. יגוַיְחִ֣י קֵינָ֗ן אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־מַֽהֲלַלְאֵ֔ל אַרְבָּעִ֣ים שָׁנָ֔ה וּשְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
14 Todos los días de Kenán fueron 910 años, y murió. ידוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵ֣י קֵינָ֔ן עֶ֣שֶׂר שָׁנִ֔ים וּתְשַׁ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
15 Mahalalel vivió 65 años, y tuvo un hijo, Iéred. טווַיְחִ֣י מַֽהֲלַלְאֵ֔ל חָמֵ֥שׁ שָׁנִ֖ים וְשִׁשִּׁ֣ים שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־יָֽרֶד:
16 Mahalalel vivió 830 años después de tener a Iéred, y tuvo hijos e hijas. טזוַיְחִ֣י מַֽהֲלַלְאֵ֗ל אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־יֶ֔רֶד שְׁלשִׁ֣ים שָׁנָ֔ה וּשְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
17 Todos los días de Mahalalel fueron 895 años, y murió. יזוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵ֣י מַֽהֲלַלְאֵ֔ל חָמֵ֤שׁ וְתִשְׁעִים֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
18 Iéred vivió 162 años, y tuvo un hijo, Janoj. יחוַֽיְחִי־יֶ֕רֶד שְׁתַּ֧יִם וְשִׁשִּׁ֛ים שָׁנָ֖ה וּמְאַ֣ת שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־חֲנֽוֹךְ:
19 Iéred vivió 800 años después de tener a Janoj, y tuvo hijos e hijas. יטוַֽיְחִי־יֶ֗רֶד אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־חֲנ֔וֹךְ שְׁמֹנֶ֥ה מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
20 Todos los días de Iéred fueron 962 años, y murió. כוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵי־יֶ֔רֶד שְׁתַּ֤יִם וְשִׁשִּׁים֙ שָׁנָ֔ה וּתְשַׁ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
21 Janoj vivió 65 años, y tuvo un hijo, Metushélaj. כאוַיְחִ֣י חֲנ֔וֹךְ חָמֵ֥שׁ וְשִׁשִּׁ֖ים שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־מְתוּשָֽׁלַח:
22 Janoj caminó con Dios durante 300 años después de tener a Metushélaj, y tuvo hijos e hijas. כבוַיִּתְהַלֵּ֨ךְ חֲנ֜וֹךְ אֶת־הָֽאֱלֹהִ֗ים אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־מְתוּשֶׁ֔לַח שְׁל֥שׁ מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
23 Todos los días de Janoj fueron 365 años. כגוַיְהִ֖י כָּל־יְמֵ֣י חֲנ֑וֹךְ חָמֵ֤שׁ וְשִׁשִּׁים֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁל֥שׁ מֵא֖וֹת שָׁנָֽה:
24 Janoj caminó con Dios, y no estuvo más, porque Dios se lo había llevado. כדוַיִּתְהַלֵּ֥ךְ חֲנ֖וֹךְ אֶת־הָֽאֱלֹהִ֑ים וְאֵינֶ֕נּוּ כִּֽי־לָקַ֥ח אֹת֖וֹ אֱלֹהִֽים:

Séptima sección

Bereshit-Génesis Capítulo 5

25 Metushélaj vivió 187 años, y tuvo un hijo, Lémej. כהוַיְחִ֣י מְתוּשֶׁ֔לַח שֶׁ֧בַע וּשְׁמֹנִ֛ים שָׁנָ֖ה וּמְאַ֣ת שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד אֶת־לָֽמֶךְ:
26 Metushélaj vivió 782 años después de tener a Lémej, y tuvo hijos e hijas. כווַיְחִ֣י מְתוּשֶׁ֗לַח אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־לֶ֔מֶךְ שְׁתַּ֤יִם וּשְׁמוֹנִים֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁבַ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
27 Todos los días de Metushélaj fueron 969 años, y murió. כזוַיִּֽהְיוּ֙ כָּל־יְמֵ֣י מְתוּשֶׁ֔לַח תֵּ֤שַׁע וְשִׁשִּׁים֙ שָׁנָ֔ה וּתְשַׁ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
28 Lémej vivió 182 años, y tuvo un hijo. כחוַֽיְחִי־לֶ֕מֶךְ שְׁתַּ֧יִם וּשְׁמֹנִ֛ים שָׁנָ֖ה וּמְאַ֣ת שָׁנָ֑ה וַיּ֖וֹלֶד בֵּֽן:
29 Lo llamó Nóaj, diciendo: “Éste nos traerá consuelo de nuestro trabajo y de la angustia de nuestras manos, del suelo que Dios ha maldecido”. כטוַיִּקְרָ֧א אֶת־שְׁמ֛וֹ נֹ֖חַ לֵאמֹ֑ר זֶ֞ה יְנַֽחֲמֵ֤נוּ מִמַּֽעֲשֵׂ֨נוּ֙ וּמֵֽעִצְּב֣וֹן יָדֵ֔ינוּ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה אֲשֶׁ֥ר אֵֽרֲרָ֖הּ יְהֹוָֽה:
30 Lémej vivió 595 años después de tener a Nóaj, y tuvo hijos e hijas. לוַֽיְחִי־לֶ֗מֶךְ אַֽחֲרֵי֙ הֽוֹלִיד֣וֹ אֶת־נֹ֔חַ חָמֵ֤שׁ וְתִשְׁעִים֙ שָׁנָ֔ה וַֽחֲמֵ֥שׁ מֵאֹ֖ת שָׁנָ֑ה וַיּ֥וֹלֶד בָּנִ֖ים וּבָנֽוֹת:
31 Todos los días de Lémej fueron 777 años, y murió. לאוַֽיְהִי֙ כָּל־יְמֵי־לֶ֔מֶךְ שֶׁ֤בַע וְשִׁבְעִים֙ שָׁנָ֔ה וּשְׁבַ֥ע מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיָּמֹֽת:
32 Nóaj tenía 500 años, y Nóaj engendró a Shem, Jam y Iáfet. לבוַֽיְהִי־נֹ֕חַ בֶּן־חֲמֵ֥שׁ מֵא֖וֹת שָׁנָ֑ה וַיּ֣וֹלֶד נֹ֔חַ אֶת־שֵׁ֖ם אֶת־חָ֥ם וְאֶת־יָֽפֶת:

Bereshit-Génesis Capítulo 6

El hombre empezó a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas. אוַֽיְהִי֙ כִּֽי־הֵחֵ֣ל הָֽאָדָ֔ם לָרֹ֖ב עַל־פְּנֵ֣י הָֽאֲדָמָ֑ה וּבָנ֖וֹת יֻלְּד֥וּ לָהֶֽם:
Los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre eran buenas, y tomaron esposas de quienquiera que eligieran. בוַיִּרְא֤וּ בְנֵי־הָֽאֱלֹהִים֙ אֶת־בְּנ֣וֹת הָֽאָדָ֔ם כִּ֥י טֹבֹ֖ת הֵ֑נָּה וַיִּקְח֤וּ לָהֶם֙ נָשִׁ֔ים מִכֹּ֖ל אֲשֶׁ֥ר בָּחָֽרוּ:
Dijo Dios: “Mi espíritu no continuará juzgando al hombre para siempre, puesto que él no es nada sino carne. Sus días serán 120 años”. גוַיֹּ֣אמֶר יְהֹוָ֗ה לֹֽא־יָד֨וֹן רוּחִ֤י בָֽאָדָם֙ לְעֹלָ֔ם בְּשַׁגָּ֖ם ה֣וּא בָשָׂ֑ר וְהָי֣וּ יָמָ֔יו מֵאָ֥ה וְעֶשְׂרִ֖ים שָׁנָֽה:
Los titanes estaban en la tierra en aquellos días y también después. Los hijos de Dios habían llegado a las hijas del hombre y los habían engendrado. [Los titanes] fueron los más poderosos que alguna vez existieron, hombres de renombre. דהַנְּפִלִ֞ים הָי֣וּ בָאָ֘רֶץ֘ בַּיָּמִ֣ים הָהֵם֒ וְגַ֣ם אַֽחֲרֵי־כֵ֗ן אֲשֶׁ֨ר יָבֹ֜אוּ בְּנֵ֤י הָֽאֱלֹהִים֙ אֶל־בְּנ֣וֹת הָֽאָדָ֔ם וְיָֽלְד֖וּ לָהֶ֑ם הֵ֧מָּה הַגִּבֹּרִ֛ים אֲשֶׁ֥ר מֵֽעוֹלָ֖ם אַנְשֵׁ֥י הַשֵּֽׁם:
Dios vio que la maldad del hombre sobre la tierra estaba aumentando. Todo impulso de su pensamiento más íntimo era sólo para el mal, todo el día. הוַיַּ֣רְא יְהֹוָ֔ה כִּ֥י רַבָּ֛ה רָעַ֥ת הָֽאָדָ֖ם בָּאָ֑רֶץ וְכָל־יֵ֨צֶר֙ מַחְשְׁבֹ֣ת לִבּ֔וֹ רַ֥ק רַ֖ע כָּל־הַיּֽוֹם:
Dios se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, y Se sintió afligido en Su mismísimo corazón. ווַיִּנָּ֣חֶם יְהֹוָ֔ה כִּֽי־עָשָׂ֥ה אֶת־הָֽאָדָ֖ם בָּאָ֑רֶץ וַיִּתְעַצֵּ֖ב אֶל־לִבּֽוֹ:
Dijo Dios: “Borraré a la humanidad que he creado de la faz de la tierra: hombre, ganado, animales de tierra y aves del cielo. Me arrepiento de haberlos creado”. זוַיֹּ֣אמֶר יְהֹוָ֗ה אֶמְחֶ֨ה אֶת־הָֽאָדָ֤ם אֲשֶׁר־בָּרָ֨אתִי֙ מֵעַל֨ פְּנֵ֣י הָֽאֲדָמָ֔ה מֵֽאָדָם֙ עַד־בְּהֵמָ֔ה עַד־רֶ֖מֶשׂ וְעַד־ע֣וֹף הַשָּׁמָ֑יִם כִּ֥י נִחַ֖מְתִּי כִּ֥י עֲשִׂיתִֽם:
Pero Nóaj halló favor a los ojos de Dios. חוְנֹ֕חַ מָ֥צָא חֵ֖ן בְּעֵינֵ֥י יְהֹוָֽה:

Sección de Maftir

Bereshit-Génesis Capítulo 6

Dios vio que la maldad del hombre sobre la tierra estaba aumentando. Todo impulso de su pensamiento más íntimo era sólo para el mal, todo el día. הוַיַּ֣רְא יְהֹוָ֔ה כִּ֥י רַבָּ֛ה רָעַ֥ת הָֽאָדָ֖ם בָּאָ֑רֶץ וְכָל־יֵ֨צֶר֙ מַחְשְׁבֹ֣ת לִבּ֔וֹ רַ֥ק רַ֖ע כָּל־הַיּֽוֹם:
Dios se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, y Se sintió afligido en Su mismísimo corazón. ווַיִּנָּ֣חֶם יְהֹוָ֔ה כִּֽי־עָשָׂ֥ה אֶת־הָֽאָדָ֖ם בָּאָ֑רֶץ וַיִּתְעַצֵּ֖ב אֶל־לִבּֽוֹ:
Dijo Dios: “Borraré a la humanidad que he creado de la faz de la tierra: hombre, ganado, animales de tierra y aves del cielo. Me arrepiento de haberlos creado”. זוַיֹּ֣אמֶר יְהֹוָ֗ה אֶמְחֶ֨ה אֶת־הָֽאָדָ֤ם אֲשֶׁר־בָּרָ֨אתִי֙ מֵעַל֨ פְּנֵ֣י הָֽאֲדָמָ֔ה מֵֽאָדָם֙ עַד־בְּהֵמָ֔ה עַד־רֶ֖מֶשׂ וְעַד־ע֣וֹף הַשָּׁמָ֑יִם כִּ֥י נִחַ֖מְתִּי כִּ֥י עֲשִׂיתִֽם:
Pero Nóaj halló favor a los ojos de Dios. חוְנֹ֕חַ מָ֥צָא חֵ֖ן בְּעֵינֵ֥י יְהֹוָֽה:

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