Historia de un cementerio judío abandonado

 CEMENTERIO DE RUFIANES Y PROSTITUTAS


Mi ciudad, Avellaneda, tal vez sea de las pocas del mundo que tenga una rara característica: poseer un cementerio exclusivo de rufianes y prostitutas.

Esta es la historia…

Un grupo de emigrados, polacos judíos en este caso, decidió a fines del siglo XIX constituir una extraña sociedad mutual, la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia, a fin de “importar” desde el Este de Europa a jóvenes polacas, sobre todo de origen judío, a fin de explotarlas en la prostitución.
La sede de esta mutual estaba en la Av. Mitre al 400 y la cabeza visible de esta mafia era un personaje llamado Noé Trauman. Desde Varsovia, Lodz y Cracovia provenía su “materia prima” y gracias a lo lucrativo del negocio establecieron luego sus oficina centrales en la Av. Córdoba, pleno corazón de Buenos Aires y hasta mudaron su nombre por el de ZWI MIGDAL, al entrar en franco conflicto con la honrada colectividad judía de la Argentina (que los expulsó formalmente de la misma. Se cuentan por decenas los sancionados) y la oposición del gobierno polaco, que a través de su embajada y su Ministro Ladislao Mazurkiewicz, protestó reiteradamente por este estigma que caía, indirectamente, sobre ellos.
Llama la atención el segundo nombre de la empresa, Migdal, nombre original de la ciudad de Magdala, en Israel, de donde era originaria la legendaria y bíblica María Magdalena, que según se dice era prostituta y luego devino en la más ferviente seguidora de Jesucristo. ¿Habrán colocado este nombre estigmatizado en Occidente por esta causa? ¿O impusieron el mismo en homenaje a uno de los socios fundadores de la Varsovia, apellidado Migdal?
Dada la marginación a la cual eran sometidos, tanto rufianes y sus explotadas, de parte de sus paisanos y el calificativo de “impuros” que les imponía su religión, la Zwi Migdal se vio obligada a tener un cementerio propio, donde enterrarlos. Fue así como en 1906 adquirieron las tierras donde inauguraron su “camposanto”. Así más de 2000 hombres rufianes y mujeres explotadas, encontraron un lugar donde dormir eternamente. Hoy este cementerio está cerrado, en estado de abandono y semi saqueado, adyacente al Cementerio Israelita de Avellaneda, Av. Crisólogo Larralde al 4100, esquina con la calle El Salvador, en el barrio de Villa Domínico.
Las mujeres eran traídas engañadas con promesas de casamientos seguros y una mejor calidad de vida de la que tenían en una hambreada Europa. Aquí se encontraban con una realidad muy distinta a estas promesas y sometidas a una régimen de cuasi esclavitud corporal, cuotas de “producción” que cumplir, enfermedades y sin siquiera un lugar donde caerse muertas.
La Zwi Migdal financiaba no solo este lugar, sino que también, importaba sus propios rabinos y construía sus sinagogas. Llegaron a controlar unos 2000 prostíbulos en todo el país, con unas 30.000 mujeres a sus órdenes y moviendo una cifra de dinero incalculable.
La triste fama que ganó Avellaneda en ese entonces, gracias a todo esto y sumado ello a un corrupto régimen político conservador que lo permitía, hasta el día de hoy sigue repercutiendo en la vida cotidiana y calificando a la ciudad como centro del vicio y la lujuria.
Eran las épocas donde reinaba en Avellaneda el Intendente y jefe del Partido Conservador de la provincia, Don Alberto Barceló y su “relacionista público”, Juan Ruggiero, este, brazo ejecutor y nexo con las actividades ilegales que se producían. Sin la complicidad política, la Zwi Migdal jamás hubiera podido desarrollar sus actividades, al menos en esa magnitud.
Muchísimos inmigrantes nutrieron nuestras tierras con el sudor de sus frentes, pero otros, una minoría, sacaron la tajada negra de todo esto, alimentados por un sistema político tolerante y cómplice en las ganancias.

– Fotos superiores: sede de la Zwi Migdal en Buenos Aires; Cementerio de Impuros de Avellaneda en la época en que se encontraba habilitado y en buen estado de conservación; Noé Trauman; Raquel Liberman –

La AMIA, la Sociedad Israelita de Protección de Mujeres y Niños “Ezras Noshim”, la Cancillería Polaca y la denuncia presentada por la Sra. Raquel Liberman (de nacionalidad polaca pero nacida en la ciudad de Berdichyb, cercana a Kiev, actual territorio de Ucrania) en 1930, encontraron eco en un juez incorruptible, el Dr. Rodríguez Ocampo, provocaron el inicio del fin de esta organización criminal y la ilegalización de la prostitución en 1936.
Las investigaciones policíacas del caso las llevó a cabo el Comisario Julio Alsogaray de la Comisaría 7ma. de la Ciudad de Buenos Aires. El Diario La Prensa y la Agencia de Noticias Di Presse hicieron su parte al llevar a cabo una amplia cobertura periodística que masificó el conocimiento popular sobre el tema.
Pero también muchas cosas estaban cambiando en la Argentina. En 1930 se quebró el orden constitucional al ser derrocado el Presidente Yrigoyen por una facción militar de extrema derecha, interrumpiendo así más de 60 años de estabilidad institucional.
Esta facción estaba imbuida de fuerte contenido nazi-fachista en su concepción ideológica y poseía  estrechos vínculos con la conducción de la Iglesia Católica Argentina.
El catolicismo percibió la oportunidad de recuperar terreno perdido en lo político y en lo social, lanzándose así a una amplia campaña de divulgación pretendidamente moralizante y de retorno a la conservadoras fuentes de su ortodoxia.
Cristalizó esto en la concreción del XXXII Congreso Eucarístico Internacional en 1934, con sede de realización en la ciudad de Buenos Aires, que hasta contó con la presencia del un enviado papal especial, el Cardenal Eugenio Pacelli.
Tan buena repercusión lograron con este Congreso, tantos renacimientos de vocaciones religiosas recogieron, tan buena imagen cosecho el Cardenal Pacelli, que incluso éste pudo aprovechar esa repercusión como espaldarazo para ser electo Papa en 1939, con el nombre de Pío XII. Su reinado marcó la época de complicidad de la Iglesia con el fachismo italiano y colaboracionismo con el régimen nazi, de una forma escandalosa y hasta cómplice.
La dictadura militar del General Uriburu en 1930, la institucionalización de un régimen político corrupto y fraudulento que manejó el poder por más de una década y pretendió continuarlo mediante otro golpe de timón con la Revolución de 1943, la recuperación de parte del poder terrenal de la alicaída Iglesia Católica y su “moralidad” puritana, crearon un nuevo escenario donde la Zwi Migdal no tenía lugar y donde había que sacarla del rol protagónico a cualquier precio.
Así terminó una era de explotación humana, aunque solo fuera suplantada por otras y nuevas formas de sometimiento de toda la sociedad.
La prostitución legal no fue abolida por razones “humanitarias”, sino por antisemitismo manifiesto y por razones económicas, quitándole a la mafia de origen judío un negocio sideral, para dárselo a otros pero que eran amigos del régimen.

Raquel (cuyo verdadero nombre era Ruchla Laja Liberman) llegó al país en 1922 y murió de cáncer en 1935. En medio de su triste estancia en la Argentina fue la valiente que gritó su angustia y se atrevió a desafiar a la mafia. Más de 100 rufianes fueron detenidos, aunque puestos en libertad en poco tiempo, gracias a sus “amigos” en el poder.
Raquel no llegó a ver la ilegalización que cayó en 1936, pero provocó la caída de la “compañía” Zwi Migdal y la fuga de su mentor (Noé Trauman) al Uruguay.

Reflexión final…

Así es, hoy tenemos en nuestra vecindario el monumento a esta historia: el cementerio de “impuros”, una rareza poco vista en todo el mundo y el primero que tuvieron los judíos en Buenos Aires, administrado en la actualidad por la Asociación Comunidad Israelita Latina y sellado, para así evitar que sea mirado y calificado como prueba viviente de la explotación humana.

Pude verlo desde el otro lado de un muro que lo oculta. Cubierto de malezas, con solo unos pocos monumentos que logran emerger por sobre ella, con puertas cerradas por el óxido de años, abandonado, triste.

Por medio del Google Earth se puede divisar una mancha verde en un predio de aproximadamente un cuarto de hectárea.

De los pocos monumentos que se logran ver solo se destacan los muy altos y lo llamativo de ellos es la calidad de su construcción, el lujo y el detalle que, al ser tan altos, sobresalen muy por encima del promedio de los monumentos que están en el sector abierto al público del cementerio tradicional.

Otro dato, la cantidad de obeliscos, alrededor de diez, que se ven simple vista. Esto llama mucho la atención porque no se espera encontrar en un cementerio judío un testimonio referencial de la cultura egipcia.

Si bien el judaísmo está asociado por la leyenda bíblica del éxodo judío de Egipto, comandados por Moisés rumbo a la Tierra Prometida, resulta muy difícil de procesar mentalmente la adopción de un símbolo hereje, como el obelisco, por parte de un pueblo que se consideraba esclavizado.

Pero encontrar la luz sobre todo esto, conocer la verdad, creo que demandará algún tiempo más de maduración en nuestro país. No como sucede en Brasil o Estados Unidos, donde este tipo de cementerio está abierto al público, bien conservados, manteniendo viva la historia y convirtiéndola en grito llamativo del presente, para que nunca más se repita tamaña forma de explotación humana.

Testimonios de vecinos
Después de varios años de intentos para encontrar vecinos del cementerio que pudieron relatar acontecimientos pasados, logré dar con dos de ellos, ambos de más de 50 años de edad, Jorge Fernández y Segundo José Narciso, emparentados como primos, que tenían como virtual patio de juegos el cementerio, ya que allí han vivido, frente al mismo, toda su vida.
Pude hablar con ellos en la fría tarde del Martes 12 de Agosto de 2014, tomando un buen café escuchando sus recuerdos por casi tres horas de intensa conversación.

Atestiguan que en el año 1964 la Municipalidad de Avellaneda decidió ensanchar la calle El Salvador, que corre al costado del predio, y que para ello debieron quitarle unos 10 mts a lo largo de toda la cuadra que une esta calle entre la Av. Larralde y Arredondo, lo hicieron sacando las lápidas de las tumbas y trasladándolas a otro lugar, pero se asombraron mucho cuando vieron que las palas mecánicas alisaron el terreno sin efectuar ninguna exhumación de las tumbas, esto implica que los cuerpos no fueron removidos y, que aún se encuentran debajo de lo que hoy es la vereda y la mitad  de la calle.

Para ellos, testigos de esta aberración, era un juego de niños al ver tanto despliegue en la construcción, pero el hecho es un verdadero atropello hacia la memoria de los difuntos y sus familiares. La administración del lugar aparentemente no reaccionó ante esta barbarie.
A simple vista el cementerio de achicó en unos 1000 mts cuadrados (10% aproximadamente) la mayor parte pertenecientes al sector de los “impuros”.
Ellos agregan que si se observa desde lo alto el predio amurallado, tal como podemos constatar en las fotografías, podemos ver que el mismo está divido en dos, por un muro que corre paralelo a la Av. Larralde, a unos 10 mts del muro perimetral  frontal y a todo lo largo del cementerio de “impuros”. En ese lugar se construyó una florería con frente a Larralde, en el resto de este sector se demolieron dos construcciones, una a partir de 1974 y la otra, la de  la esquina a principios de los 80, pero ellos no encuentran explicación razonable a estas
demoliciones.

Cuentan que ellos recuerdan que les llamó mucho la atención ver que  tropas del ejército se hicieron presentes después del ataque terrorista al cuartel de Viejobueno, en Monte Chingolo, Lanús, custodiando por varios días el lugar. Este ataque se llevó a cabo en Diciembre de 1975,  y al día de hoy no encuentran relación del mismo con la presencia militar en un cementerio judío.

Entrando en terreno de hipótesis, las mismas derivaron en su momento en variadas interpretaciones, que pueden estar relacionadas con este acontecimiento terrorista o incluso, aprovechar el momento intentando encontrar algo que forma parte de una leyenda: la que cuenta desde hace décadas, sobre un proxeneta que fue sepultado con su pierna ortopédica la cual estaba recubierta de…oro!!!!. Rumor, leyenda urbana?… o lo que fuera, al día de hoy continúa circulando por el vecindario.

Sobre la construcción que existía justo en la esquina, dicen que la misma fue usada como una especie de residencia donde eran mandadas las mujeres recién llegadas al país, como si fuera un lugar de “adaptación” a la nueva vida que estaban por comenzar: la explotación sexual.
Los comentarios que circulan sobre esto son infinitos, desde el maltrato físico, confinamiento forzado para hacerles perder el sentido del paso del tiempo y así asumieran resignadamente su destino. Por ello el lugar fue demolido, borrando así las huellas de esos tortuosos momentos.
Jorge y Segundo son muy descriptivos en sus relatos y guardan los mismos en el arcón de los recuerdos de su infancia. Los recuerdos son algo “atípicos” para el resto de los niños, pero para ellos son normales, solo variando los escenarios de una plaza pública, como pueden ser habitualmente, a un cementerio, como lo que tuvieron para jugar.
Rememoran al cuidador del predio, el Sr. Evan con su familia e infinidad de anécdotas  que contienen, como es casi lógico darse cuenta, la existencia de fantasmas o por lo menos apariciones muy extrañas.
Jorge dice que el último administrador del predio en los años 30, el Sr. Masa, se vio obligado a regalarle a su abuelo la línea telefónica que poseía su oficina en el lugar, diciéndole que “la empresa dejaba de funcionar, que cerraba”. Yo me pregunto ¿a qué empresa se refería? ¿a la misma Zwi Migdal?
Además narran que los propios vecinos tuvieron que sellar la pequeña puerta que da a la calle El Salvador, al comprobar que la misma fue forzada por drogadictos o delincuentes que usaron el lugar para refugiarse. Se pudo constatar que durante el tiempo que el cementerio estuvo así abierto, sufrió el saqueo de lápidas.
Muchos interrogantes quedan planteados, que no hacen mas que abonar el terreno de las leyendas, hipótesis,fantasmas, macabros recuerdos por un lado y románticos por el otro. Supuestas teorías de conspiración que no dejan de lado el sometimiento de las pobres mujeres recién llegadas, el intento de ocultamiento de los mismos, pasando por los buscadores del tesoro de la “Pierna de Oro” a militares que algo tenían que “hacer” en ese lugar, pero todos rotulados bajo el concepto de “viejos recuerdos” que ojalá algún día puedan ser clarificados en beneficio de la historia, de la reivindicación de los mujeres explotadas y de la realidad de antaño que nos dejó el actual legado.
Jorge agrega que unos pocos quieren dejar que todo continúe como hasta ahora, manteniendo cerrado el Cementerio de Rufianes y Prostitutas, para así no develar el origen de los nombres de algunas familias salpicadas por su pasado.
Entre sus recuerdos, Jorge y Segundo, conservan claramente las imágenes de tres lapidas enormes y lujosas, donde se veía claramente labrada en el mármol negro el apellido de una acaudalada y famosa familia de Buenos Aires que, al día de hoy, mantendría el origen de su fortuna y prestigio a salvo de un pasado tenebroso. Estas lápidas “casualmente” desaparecieron bajo el pesado cemento de una nueva construcción donde ahora funciona una florería, sobre la calle Larralde.
Esta historia, parece, seguirá entregando capítulos y el último no debe referirse a la construcción de una plaza, como alguna vez sugirió un funcionario municipal. Este proyecto solo ocultaría la verdad y la misma pasa por la preservación.
Con ella la historia conservará. Avellaneda tendrá un monumento que testifica sobre su pasado. Las familias conocerán a sus ancestros y otras encenderán luces sobre una época remota.
Pero sobre esto último les digo que no se escandalicen por lo que hizo el abuelo o quien fue la abuela. Ellos ya no están y las actuales generaciones no son culpables de nada.
Podrán así tener un lugar donde llevar una flor o colocar una piedra sobre una lápida, tal cual acostumbran los judíos.

dp

Fuentes:
Paul Armony: varias páginas de Internet.
M. Echazarreta: Historia de los Cementerios Israelitas.
Cristina Codaro y Ellen Hendi: Las necrópolis de Avellaneda en la historia. 3er. Congreso de Historia Provincial y de la Ciudad de Buenos Aires.
Comisario Julio Alzogaray: La trilogía del placer en la Argentina.
Beatríz Kushnir: Baile de Máscaras (Imago Editora, Río de Janeiro, Brasil)

NOTAS:
1. Personalmente investigué en la Dirección Nacional de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior de la Nación y no existen datos registrados de la entrada al país de Noé Trauman. Se puede inferir que ingresó con otro nombre, cosa habitual en este tipo de personaje vinculado con la ilegalidad y en épocas donde los controles de entradas no eran tan estrictos y los documentos que se exigían eran de difícil comprobación en cuanto a su veracidad.
2. El viernes 21 de Diciembre de 2007, fui entrevistado en el noticiero del Canal Telefe de Buenos Aires, uno de los más importantes del país, en la sección Leyendas Urbanas, por el periodista Fernando Eiriz. El reportaje fue emitido en las dos ediciones nacionales del noticiero, a las 12 y 19 hs. Duración: 7 minutos. Fui acompañado en esta entrevista por el ex Intendente Municipal de Avellaneda y actual Secretario de Relaciones con la Comunidad, Luis Sagol, y por el Director de Patrimonio Cultural de mi ciudad, Rudy Varela.

Agradecimientos:
A la historiadora brasilera Paula Janovitch y a su compatriota Eliza Galantier, ambas de San Pablo, por los aportes efectuados a esta investigación y los lazos de que establecimos.
A la escritora argentina Myrtha Schalom que con su libro “La Polaca” humanizó la historia de Raquel e hizo ver la lucha silente de una mujer contra la explotación humana.
Parece extraño: la muerte nos junto en una historia de vida.
A los vecinos Jorge Fernández y Segundo José Narciso por permitirme escucharlos y volcar sus vivencias barriales. Muchas gracias por su confianza y por el aporte que hacen a la historia de Avellaneda.

2 comments

  1. Si no le matan toda su descendencia a ese maricon volvera a pasar entiendo que con los musulmanes no se juega porque van hasta las ultimas consecuenciqs peor si los quieren profanar tomando en cuenta que esas mujeres eran putas la intencion de este tipo era profanar la sangre de nuestro pueblo cosa que ustedes por ingenuidqd no llegan a imaginar la mentalidad que tiene y ustedes sino quieren aprender que es haciendose temer toda la vida nos faltaran el respeto inclusive nos profanaran

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  2. Buenas tardes, donde puedo conseguir la bibliografía citada en su excelente artículo ?

    M. ECHAZARRETA: HISTORIA DE LOS CEMENTERIOS ISRAELITAS.
    CRISTINA CODARO Y ELLEN HENDI: LAS NECRÓPOLIS DE AVELLANEDA EN LA HISTORIA. 3ER. CONGRESO DE HISTORIA PROVINCIAL Y DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
    COMISARIO JULIO ALZOGARAY: LA TRILOGÍA DEL PLACER EN LA ARGENTINA.
    BEATRÍZ KUSHNIR: BAILE DE MÁSCARAS (IMAGO EDITORA, RÍO DE JANEIRO, BRASIL).
    Muchas gracias. Es muy importante para mí conseguirla. Muchas gracias por adelantado. Leandro

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